Puede ser dulce o salado; relleno de vegetales, carne o frutas. ¡Hay para todos los gustos! La masa tierna y suave se prepara a base de maíz molido que, si se quiere, puede ser aderezado con salsas picantes o moles. Generalmente, se cuece al vapor luego de ser envuelto en una hoja vegetal, de maíz, casi siempre. Sin embargo, puede ser de hoja de plátano, o de aguacate, entre muchas otras. ¡Sí! Hablamos de los tamales que saboreamos a lo largo del año, pero sin falta cada 2 febrero.

Desde la época prehispánica, este exquisito alimento ha sido relevante en la comida mexicana,  ésta última ha sido considerada Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, por la Unesco.

Por ser el Día de la Candelaria te compartimos un poco de su deliciosa historia:

Los orígenes  del Tamal

Existe iconografía que revela indicios de que los tamales elaborados con maíz formaban parte de la dieta de las culturas mesoamericanas. Los mexicas acostumbraban elaborar numerosas clases de tamalli (que significa envuelto en náhuatl), que se clasificaban en tres tipos: comunes, de los señores y ceremoniales.

Grupos nahuas que se asentaron en la región montaña de Guerrero llevaron consigo creencias y rituales. Entre ellas, las de los tamales tzoalli o sagrados. Estos se elaboraban con amaranto y maíz tostado y se les daba la forma de figuras o deidades. Por su carácter sagrado, no era permitido consumirse hasta después del ritual.

¡El Viejo Mundo descubre los tamales!

Como los tamales formaban parte de la dieta básica de los mexicas, en su crónica Historia General de las Cosas de la Nueva España, Fray Bernardino de Sahagún los describe: “son como panes redondos hechos de maíz, ni bien rollizo ni bien redondos, que se llamaban pan de ayuno”.

En el códice florentino se habla del tamal como la principal comida durante el Hueitecuhílhuitl (Fiesta Mayor de los Señores), celebración que duraba ocho días y era realizada cada año durante la temporada de “fatiga por hambre”. Ahí se servían los: tenextamalli (tamal de cal), xocotamalli (tamal de fruta), necuhtamalli (tamal de miel) y el yacacoltamalli (tamal de punta torcida), entre otros.

Era tal la importancia de los tamales en la dieta de los indígenas nahuas que incluso la preparación se enseñaba en las escuelas. Así lo evidencia un manuscrito en náhuatl conservado en la Biblioteca Bancroft. Refiere: “En las escuelas para las muchachas se les enseñaban los oficios y quehaceres: barrer, preparar los alimentos, moler el maíz, hacer tortillas y tamales; hilar, tejer y bordar”.

Tras la instalación de la colonia y la incorporación de ciertos ingredientes a la dieta indígena, las recetas culinarias se transformaron. Fue el caso de los tamales. Si bien perdieron sus características simbólicas y rituales, ganaron una nueva consistencia: más suaves y porosos gracias a la grasa de cerdo. Además, se les añadió carne como relleno.

El tamal moderno

Actualmente, México posee la mayor variedad de tamales que cualquier otro país o región. Se conocen más de 500 tipos distintos y solo en Veracruz hay más de 15 especies de plantas utilizadas para envolverlos y cocerlos. La masa básica para tamales se integra por harina de maíz, manteca de cerdo, caldo y tequesquite o polvo de hornear. A esta se le adiciona el relleno dulce o salado. Y para saber que la masa tiene la consistencia adecuada se pone una bolita en un vaso de agua; si flota, está lista.

Hay tantas variedades de tamales como regiones en las que se prepara y su nombre varía según el estado o ciudad donde se consume. Por ejemplo: en Comitán, Chiapas, se acostumbra el tamal untado. En Chilpancingo, Guerrero, se elabora el tamal totoloche para acompañar el mole verde. En Sinaloa, a la masa básica se le añade piloncillo, pasta de frijol, clavo y canela y se le llama tamal tatoyo, mientras que los Uchepos y corundas son típicos de Michoacán.

Ahora que ya conoces más sobre los tamales, este Día de la Candelaria disfruta de este tradicional platillo, que puedes acompañar con alguno de los productos de nuestro portafolio de bebidas. ¿Qué te parecería un café hecho con Barista 100% grano o un tradicional chocolate hecho con la Leche Santa Clara de tu preferencia?

Fuentes: Sistema de Información Cultural México, Gastronomía, Arqueología Mexicana, Tamales y sus orígenes