Los sustitutos de azúcar, que son compuestos que sirven para endulzar a los alimentos, aportando pocas o nulas calorías, han estado presentes en nuestros alimentos por más de 100 años. Sin embargo, siguen rodeados de mitos.

Acesulfame K, sucralosa, aspartame y estevia, están entre los más conocidos. Todos ellos, son seguros para el consumo humano. Pero en ese sentido, una de las dudas que los siguen rodeando, es si cualquier persona, sin importar su edad, puede consumirlos. Y la respuesta es sí.

Recientemente, derivado de una reunión de expertos en salud, se llevó a cabo una revisión exhaustiva de la evidencia científica disponible sobre el tema. La conclusión fue que la información científica disponible actualmente indica que el consumo de edulcorantes no calóricos no representa riesgos de eventos o reacciones adversas relevantes en niños y que su incorporación dentro de un plan de alimentación para niños en condiciones que así lo ameriten, puede ser una herramienta de apego al tratamiento dietético incluidos dentro de un estilo de vida saludable y con la práctica de actividad física.

La seguridad se respalda considerando que los edulcorantes no calóricos son evaluados a nivel internacional por el Comité Mixto FAO/OMS de Expertos en Aditivos Alimentarios (JECFA, por sus siglas en inglés) y en México su uso está aprobado dentro del acuerdo de aditivos emitido por COFEPRIS.

Como puedes darte cuenta, la seguridad de los sustitutos de azúcar es un tema muy bien documentado y generalmente, las preocupaciones acerca de ellos vienen de conceptos erróneos por falta de información adecuada.

Es por ello que lo más importante es que tengas a tu alcance todos los datos necesarios para que puedas tomar decisiones adecuadas a tu estilo de vida.

Gracias a esto, es posible derribar mitos y verdades a medias que rodean a los sustitutos de azúcar. Adoptar y mantener un estilo de vida saludable, ¡definitivamente es tu elección!


Fuentes de información:
Edulcorantes no calóricos en la edad pediátrica: análisis de la evidencia científica
Rev Mex Pediatr 2017; 84 (S1)
http://www.medigraphic.com/cgi-bin/new/resumen.cgi?IDARTICULO=77575