¿A poco no sabías que la tradición de soplar a las velas en nuestro cumpleaños podría tener su origen en la antigua Grecia? Bueno, al principio ellos no lo aplicaban igual. 🎂 Resulta que durante las fiestas a Artemisa -diosa de la caza, los animales salvajes, los nacimientos y las doncellas-, se llevaban pasteles redondos como ofrenda (y representación del ciclo lunar). 🏛

Obviamente, se les colocaba una vela y se encendía para representar el brillo de la Luna. 🕯 Una vez dentro de los templos, se apagaba el fuego del pabilo y con el humo elevaban su deseo hasta el firmamento, donde se encontraban los dioses. ¿Para las otras deidades habrá sido igual?

En la Alemania del 1700 d.C., se organizaba algo más parecido a nuestro festejo de cumpleaños. Los pequeños tenían una celebración llamada Kinderfest, en la que desde temprano recibían un pastel con una vela por cada año de vida. Claro que el momento de apagarlas y pedir un deseo era hasta la noche, así que cada flama debía permanecer encendida -si una se consumía, había que poner otra-.

En esa época habría sido bueno tener una de esas velas que duran mucho tiempo, porque seguro el pastel quedaba cubierto de cera. ¿Les habrán cantado ‘Las Mañanitas’? Técnicamente el Rey David ya existía. En fin, tú sí las puedes disfrutar con cada rebanada y una leche saborizada de vainilla Santa Clara. Aunque también hay sabor fresa y chocolate, bueno tú sabrás con qué acompañas este momento de celebración.

Aún queda mucho por saber de los cumpleaños y de la Industria Mexicana de Coca-Cola.