En mi casa los compromisos valen. Nací en la Industria Mexicana de Coca-Cola y soy parte de una nueva generación de envases totalmente reciclados y reciclables, con los que logramos darle vida a otras botellas que elaboramos con resina reciclada. En nuestra familia estamos comprometidos con el medio ambiente, y una de las acciones a las que damos mayor impulso es al reciclaje. 

Es por eso que en la búsqueda por cumplir nuestra meta para 2030, de recolectar y reciclar una botella o lata por cada tanto que vendamos, desde 2018 mi empaque se volvió azul porque estoy hecha 100% de otras botellas. Sin embargo, para que lo anterior suceda, debo hacer un largo recorrido.

Mi trayecto va desde el lugar donde me depositan -una casa, la calle o una oficina- hasta llegar a PetStar, la planta recicladora de PET más grande del mundo que también forma parte de mi familia, la Industria Mexicana de Coca-Cola.

El recorrido comienza cuando tú sigues estos cuatro pasos: vaciarme, aplastarme, cerrarme y depositarme en un bote de materiales reciclables. De esta manera, un camión de la basura me puede recolectar y enviar a una de las 8 plantas de acopio con las que trabaja PetStar, que están ubicadas en: Acapulco, Guadalajara, Mérida, Monterrey, Querétaro, San Luis Potosí, Toluca y Xalostoc.

En estos lugares me compactan y evalúan. Si paso la prueba de calidad, me almacenan en pacas junto con otros envases que tendrán la oportunidad de recibir una nueva vida.

Cuando llego a PetStar, me someten a diversos procesos durante 24 horas para convertirme en resina reciclada PET grado alimenticio. Primero me lavan con agua a 90ºC para quitarme los excesos de tierra y lodo. Cuando ya estoy limpia vuelven a verificar si soy 100% apta para convertirme en la materia prima con la que se producen nuevas botellas.

Si una vez más soy aprobada, ahora me convierten en  hojuelas. Me introducen a una máquina y ahí me muelen. Ya triturada vuelvo a ‘recibir un baño’ para quedar impecable, libre de partículas y pegamento.

De hojuela me transforman en pellet cuando me derriten a 270ºC. Mi primera forma es como un chochito blanco, pero después me cristalizan. Cuando ya tengo un aspecto transparente, puedes considerarme resina reciclada de PET grado alimenticio, ¡porque estoy lista para darle vida a un nuevo envase! 

Cada que me tomes en tus manos, cada que me veas en un refrigerador o estante piensa que si me eliges puedo volver a circular muchas veces, en forma de una botella de Ciel, Fresca o Sprite. Si me reciclas, en algún momento volveré a tus manos para ofrecerte tu bebida favorita. ¡De ti depende que hagamos juntos un nuevo recorrido!

Observa mi viaje de ida y vuelta en este video.