Los oficios más nobles rompen la barrera del tiempo y se transforman. En el México de los abuelos, y hasta la década de los 70, era común que los lecheros repartieran litros de leche en botellas de vidrio de casa en casa.

A partir de los años 80, fue posible conservar el sabor y la calidad de la leche en envases más prácticos, gracias al avance de la tecnología de los alimentos de los que Santa Clara fue precursor.

Hoy somos una de las marcas de lácteos más antiguas y de mayor tradición del país. Nuestra leche tuvo su origen en un rancho de Pachuca, Hidalgo, uno de los ocho estados productores de lácteos más importantes de la República Mexicana.

Estos son los momentos clave de una historia de 95 años que nos llena de satisfacción:

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