Moscú se pone el sombrero y prepara tacos para recibir a la hinchada mexicana

Moscú (EFE).- La selección de México viaja pronto a Rusia, y el primer partido, nada menos que frente a la poderosa Alemania, será en Moscú, una gran ciudad cosmopolita que esconde en sus calles rincones en los que la hinchada mexicana se sentirá como en casa. Los restaurantes de comida mexicana son un buen refugio para los aficionados del Tri que viajen a Rusia sin entrada al estadio. También para aquellos que después de ver el futbol en el campo quieran juntarse con los suyos o compartir mesa con los rusos enamorados de la cultura de México.

Uno de esos lugares es al restaurante Casa Agave, a sólo 500 metros de la Plaza Roja y del Kremlin, que colocará pantallas y televisores en cada una de sus  muchas salas para que nadie se pierda ningún detalle del espectáculo.

"Estaremos abiertos las 24 horas y esperamos con los brazos abiertos a todos los hinchas. Si no caben aquí, pondremos mesas en la calle", dice el propietario, Alexander, el culpable de que su restaurante sea prácticamente indistinguible del típico local que podría estar en México.

Al menos un grupo de aficionados mexicanos ha contactado con el restaurante para ver aquí los partidos. "Quieren venir con sus banderas, con sus bombos, y les hemos dicho que estaremos encantados de recibirlos", cuenta el jefe de cocina, el peruano Luis Rodríguez.

"Hemos preparado muchísimas sorpresas para los aficionados que nos visiten", añade María Kovalnógova, una de las responsables del local.

"Vamos a preparar platos típicos de todos los países que juegan el Mundial. Tendremos las arepas y el plátano frito colombianos, el ceviche peruano, el tamal mexicano. Pero como nadie se puede marchar de este país sin haber probado el borsch (típica sopa de carne y remolacha) o los blinis (crepes rusos), también hemos preparado una carta de comida rusa", apunta Rodríguez.

Este chef recaló en Moscú hace una década, cuando fue invitado por un amigo para ponerse al mando de los fogones de un restaurante en una zona de ocio de Moscú. Fue tal su éxito que le empezaron a llover ofertas de trabajo que le llevaron a recorrer medio país, desde el famoso balneario de Sochi, donde tiene su residencia de verano Vladímir Putin, hasta la lejana Irkutsk, la joya de Siberia a orillas del lago Baikal. Sabe como pocos de los gustos de los rusos y de sus preferencias en la cocina mexicana.

Entre las cocinas de América Latina -explica- "la mexicana es la más popular en Rusia, seguramente por las películas de Hollywood, en las que los personajes comen burritos, quesadillas, tacos, fajitas, que son, de hecho, los platos mexicanos más populares entre los rusos".

"Antes no conocía la cocina mexicana, pero me he enamorado de ella. Lo que más me gusta es el burrito", dice Ksenia, una joven cerca de los treinta a la que le encanta la fiesta latina y que los fines de semana es asidua de muchos locales latinoamericanos de Moscú.

Son muy pocos los rusos los que se atreven con el picante. Lo piden sobre todo los habitantes del sur de Rusia, donde es popular la comida condimentada de países del Cáucaso como Georgia y Azerbaiyán.

Rodríguez lamenta que los gustos tradicionales de Rusia compliquen la introducción de algunas delicias mexicanas como por ejemplo el mole clásico, "que tiene un amargor que le da el chocolate y que la mayoría de clientes no alcanzan a entender".

Pero pese a todo, no renuncia a ampliar la carta con platos mexicanos más complejos, como el popular Pozole. Las fotografías de platos en la carta, atractivos y peculiares para la vista de los rusos, ayudan a despertar el interés de los comensales por probar algo nuevo. Es el caso del tamal, envuelto en hojas de plátano.

El fútbol es un deporte popular en Rusia, pero desde luego no se acerca a la dimensión que tiene en América Latina. Yuri, Vladímir, Olesia, Ksenia y Olga son fijos en Casa Agave, enamorados de sus platos mexicanos y de su fiesta latina del fin de semana, pero poco saben de fútbol y menos todavía de la Tri. "Lo único que conozco del fútbol es a Cristiano Ronaldo", dice Olga, mientras que Olesia dice estar enamorada del egipcio Mohamed Salah y apuesta por Alemania para llevarse el Mundial.

Hay que irse hasta una mesa de mexicanos afincados en Moscú para que el fútbol de ese país no les suene a chino. Arturo, de Ciudad de México, dice que él y sus amigos vienen a este restaurante para no olvidar México ahora que están lejos. Está convencido de que su selección llegará al menos hasta los octavos de final. A su lado, su tocayo, también de la capital mexicana, afirma que "México puede hacer un buen Mundial, porque se ha hecho un buen equipo, con varios jugadores que juegan en ligas competitivas de Europa".

Muchos rusos como Anna Karapetián esperan con impaciencia la llegada de las afición mexicana. "La mayoría nunca hemos estado en México, y tenemos muchas ganas de conocer a los mexicanos y su cultura. Queremos saber cómo son en realidad", dice esta mujer.

No corren buenos tiempos para la imagen de Rusia en el mundo, que sus habitantes esperan enderezar con su Mundial. Pero los mexicanos, como es costumbre en cada campeonato del mundo de futbol, desembarcarán en masa en la tierra del vodka y las "matrioshkas". EFE aep/bsi