Por Olga Patricia Reyes Abiambra, Vicepresidenta de Asuntos Corporativos, Comunicación y Sustentabilidad de Coca-Cola para Latinoamérica

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 Olga Reyes

Al inicio de mi carrera profesional, mi experiencia en el área jurídica me había permitido adquirir una amplia perspectiva de temas regulatorios y fiscales necesarios para el área de Asuntos Públicos, sin embargo, al comenzar a trabajar en Coca-Cola, descubrí un área que abrió un mundo espectacular ante mis ojos y que considero sumamente importante: la responsabilidad social corporativa y desarrollo comunitario.

En Coca-Cola hacer negocios de la manera correcta y encontrar soluciones que beneficien a todos es indispensable. Uno de los pilares principales que guía el desarrollo del trabajo dentro de la compañía es generar oportunidades compartidas y, desde que comencé mi carrera en Coca-Cola, me involucré en el desarrollo de diversos programas que tuvieran un impacto positivo, como el corredor comunitario de Coca-Cola en Centroamérica.

El trabajo comunitario es uno de los aspectos más energizantes de Asuntos Públicos. Como ser humano, he agradecido la oportunidad que la compañía me ha dado de beneficiar a miles de personas mediante programas de apoyo social con impacto real. La responsabilidad social se volvió parte de mi trabajo y era mi vocación. Durante mis primeros años en Coca-Cola, lideré programas alrededor de las escuelas y los niños: de lectura, de escritura, de pintura, de alimentos, reconstrucción de escuelas, etc. A partir de 2006, la Compañía fijó directrices muy precisas sobre nuestra responsabilidad social corporativa y el trabajo comunitario, de donde surgió la estrategia Viviendo Positivamente. A partir de entonces nos hemos enfocado en tres corredores principales: agua, empaques sostenibles y desarrollo humano, con énfasis en mujeres. En 2015 llegó el programa 5 by 20, mediante el cual nos fijamos la meta de impulsar el desarrollo de 5 millones de mujeres para 2020.

El primer corredor en el que nos enfocamos fue el del agua. Trabajando de la mano con distintas personas e instituciones, nos comprometimos a cambiar la forma en que utilizamos este recurso tan valioso. Para el año 2015, ya habíamos superado la meta de devolver la misma cantidad de agua que utilizamos en la cadena de producción.

Año con año continuamos superando nuestros compromisos mediante actualizaciones en las estrategias operativas y con la implementación de proyectos locales que protegen los recursos hídricos de comunidades y que les proporcionan agua potable.

En América Latina estamos devolviendo a la naturaleza más del 140% del agua que utilizamos para la producción de nuestras bebidas. Una de nuestras principales estrategias es el apoyo a los Fondos de Agua, lanzados por The Nature Conservancy, la Fundación FEMSA y el Banco Interamericano de Desarrollo. Actualmente existen más de 25 fondos en toda América Latina y han probado ser un excelente camino para reunir al sector privado, la sociedad civil y el gobierno para proteger las zonas de recarga.

Además de la iniciativa con los Fondos de Agua, existen programas de reforestación y de educación que tienen el mismo objetivo: reponer el agua utilizada.

Otra de las aristas de nuestra estrategia es dar a las comunidades acceso a agua. Estas iniciativas tienen un efecto transformador profundo en las madres, en los niños y, en general, en toda la comunidad. Gracias a estos programas, hemos logrado beneficiar a miles de familias en todo el continente. Además de los múltiples programas locales, hace un par de años, entramos a hacer parte de una iniciativa con la Fundación One Drop, el BID y la Fundación FEMSA, para dar acceso a agua y educar sobre la conservación de este recurso a diferentes comunidades en América.

Proteger nuestros recursos y apoyar a las comunidades es una obligación de todos. Para mí ha sido un gran privilegio porque, gracias a Coca-Cola, es mi trabajo, pero también es mi vocación.