El sabor cítrico le da un toque peculiar a los alimentos. Aunque claro, para los mexicanos es como si el limón fuera un ingrediente indispensable que da ese toque final a todos y cada uno de los platillos: desde los taquitos, el pollo asado y la barbacoa, hasta las botanas, pasando por los esquites y frutas, entre otros.

Este fruto que llegó de Asia, se adaptó rápidamente al ambiente y permitió que México se convierta en uno de los mayores productores a nivel mundial, de hecho, ocupa el segundo lugar. Por eso hemos llegado a producir más de 2.5 millones de toneladas de limón al año, dejando que cada uno de nosotros consuma en promedio 14 kilos en ese tiempo. ¡Suficiente jugo para ponerle a todo!

¿Pero cuál es la razón de tal afición a este cítrico? Bueno, no es algo que se sepa a ciencia cierta, pero lo que sí sabemos es que nuestro paladar debe tener un gusto especial por su acidez y la sensación de hidratación que generan las sustancias del jugo (algo que explica el Journal of Agricultural and Food Chemistry). Además de que en casa nos han acostumbrado a echarle limón a la comida incluso sin probarla.

Eso en relación a la comida, pero las bebidas no se escapan de nuestro menú. Y como prueba tenemos a la limonada, ¡sí! y es que como dice el refrán: “Si la vida te da limones, haz limonada”. Nosotros nos lo tomamos muy en serio es la razón de que te ofrezcamos Limón&Nada.

Así, esas cosas que sabemos nos saben bien nos permiten sentirnos renovados para disfrutar lo divertido de la vida.