Mantener un buen rendimiento durante la actividad física es algo que buscan todos aquellos que realizan ejercicio. Y, para ello, la clave podría estar en cómo te hidratas antes, durante y después de tu rutina.

La función principal de la ingesta de líquidos mientras haces ejercicio, consiste en ayudar a regular la temperatura corporal, y esto lo hace mediante el sudor.  Otras de sus funciones son: eliminar sustancias de desecho, lubricar las articulaciones y aportar nutrimentos al músculo.

¿Qué es el sudor?

El sudor es principalmente agua, aunque también contiene electrolitos. Los electrolitos son pequeñas partículas que ayudan a regular el equilibrio de los líquidos en el cuerpo, siendo los principales: sodio, potasio, calcio y magnesio. Para tener un mejor rendimiento tanto físico como mental, es importante reemplazar no únicamente los líquidos, sino también los electrolitos que perdemos durante la actividad física.

La sed se produce con un 2% de deshidratación, esto quiere decir que si nos da sed, ya estamos deshidratados.

La cantidad y composición del sudor varía de una persona a otra. Existen distintas técnicas para evaluar las necesidades hídricas de cada persona, aunque depende de distintos factores:

  • Externos: temperatura y humedad ambiental. Entre más caluroso y húmedo esté, habrá mayor producción de sudor. Además dependerá del tipo de ejercicio, la intensidad, así como la vestimenta utilizada.

  • Internos: si la persona está aclimatada al calor, sudará menos. Y si empieza a hacer ejercicio con pocas reservas de agua en el cuerpo, también.

Por ello, lo mejor será consumir bebidas que nos repongan tanto el agua como los electrolitos y la energía que perdemos durante la actividad física.  

Esto puedes lograrlo con bebidas deportivas como Powerade, que están especialmente diseñadas para personas que practican deporte y tienen un alto desgaste muscular.

Estas son las recomendaciones para hidratarte correctamente al realizar actividad física.

  • Antes de la actividad. Comenzar la sesión correctamente hidratado.

  • Durante la actividad:

Si tu entrenamiento es menor a una hora: consumir agua natural.

Si tu entrenamiento dura más de una hora: Consumir bebidas con carbohidratos
y/o electrolitos como Powerade.

Para evitar la deshidratación, es importante beber al menos cada 15 minutos. De preferencia los líquidos deben estar a temperatura ambiente para evitar malestares en el estómago.

  • Después de la actividad.  Beber al menos tres cuartos de litro de
    fluidos por cada medio kilo de peso perdido.

Ahora, ya lo sabes, mantener tu cuerpo bien hidratado podría ayudarte a mantener un rendimiento físico adecuado para alcanzar con éxito tus metas.