Está presente en los festejos más importantes de nuestras vidas, como cumpleaños, bodas y bautizos. El Día de Muertos, el Día de la Independencia o la Navidad, no serían lo mismo sin ella, pero también también la disfrutamos en una cena improvisada, en una reunión con la familia o hasta en el puesto de la esquina…

Por supuesto, estamos hablando de la comida mexicana, reconocida como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la Unesco.

En Sidral Mundet sabemos el justo valor de lo nuestro y por eso aquí te contamos la historia detrás de cómo llegó a esa lista tan importante a nivel internacional.

Orgullo nacional

Resulta que, entre otras cosas, la Unesco tiene como objetivo salvaguardar la diversidad cultural. Para lograrlo, solicita a cada país que identifique y defina ese patrimonio con la participación de la comunidad. Durante la asamblea general de los países participantes se elige a un comité intergubernamental que promueve los objetivos de la Convención.

Así, durante la quinta sesión del comité intergubernamental realizada en Nairobi, Kenya, del 5 al 19 de noviembre de 2010, se evaluaron 47 proyectos nominados, entre ellos el titulado “La cocina tradicional mexicana, cultura comunitaria ancestral y viva; el paradigma de Michoacán”, el que finalmente logró que nuestra gastronomía entrara en la lista.

Los méritos son muchos. Se le reconoce no solo por su sazón inigualable que saboreamos día a día, tanto en la mesa familiar como en el local de la esquina, también porque es un modelo cultural completo.

¿Qué quiere decir esto? Que todos los integrantes de una colectividad participa en la cadena alimentaria tradicional. Desde la siembra y recogida de la cosecha de nuestros alimentos básicos, como maíz, frijoles y chile, hasta la preparación y degustación de los platillos.

A partir de entonces, el arte culinario mexicano está reconocido internacionalmente. Su inclusión en la lista garantiza que recibirá apoyo para su difusión, con el fin de que se cobre más conciencia de su importancia a nivel mundial.

Reconocimiento internacional

A la par que tuvo lugar la evaluación de la cocina mexicana, en la misma sesión, con el número de expediente 437, se evaluó el proyecto “Le repas gastronomique des Français” (La comida gastronómica de los franceses), cuyo mérito estriba en que contribuye al estrechamiento de los lazos familiares y amistosos, en tanto que comprende una comida festiva en la que los comensales practican el arte del buen comer y beber.

Otro tanto ocurrió en 2013, cuando el proyecto La dieta mediterránea, asentado con número de expediente 884, quedó inscrita en la lista. Más allá de la riqueza gastronómica que supone, la cocina mediterránea es fundamental en la identidad de las comunidades de la cuenca del Mediterráneo. Esta incluye a: Portugal, España, Italia, Croacia, Grecia, Chipre y Marruecos.

También durante la octava sesión del comité intergubernamental, realizada del 2 al 7 de diciembre de 2013 en Baku, Azerbaiján, se realizó la evaluación del proyecto denominado Washoku: tradiciones culinarias de los japoneses, en particular para festejar el Año Nuevo (expediente 869). Durante esta festividad, los japoneses preparan diversos manjares para dar la bienvenida a las divinidades del año que comienza, cada uno con un significado simbólico particular. Esta práctica fomenta no solo el consumo de ingredientes locales, sino también la transmisión de los conocimientos para la elaboración de los platillos que pasan de generación en generación.

Es así es como un acto que se disfruta mayormente en comunidad, ya sea en junto a la familia o en compañía de amigos y vecinos, la degustación de la comida sirve no solo para alimentarnos físicamente, sino también emocionalmente, ya que estrecha lazos.

Sin duda, la comida nos une y podemos decir con orgullo que la gastronomía mexicana, con su sabor incomparable deleita y satisface los paladares más exigentes. El arte culinario mexicano es tan grande, que para maridarlo solo admite una bebida a su altura. Y por el gran sabor a manzana que la distingue, la bebida perfecta es Sidral Mundet.