Dicen que para gustos los colores, pero en ocasiones son los sabores que amamos los que definen quienes somos. Mientras unos prefieren lo picante o ácido, otros se enamoran de lo dulce, y eso habla mucho de su personalidad.

"El sentido del gusto es un sistema sensorial como el ojo", dice Ilene Bernstein, profesora de psicología en la Universidad de Washington. "La lengua es sensible a diferentes sabores. El sabor como sentido es la percepción de una combinación de estas señales químicas en la lengua".

Algo más que gusto

Y es que para degustar usamos más que la lengua. Es una combinación de cómo huele, se ve y hasta cómo suena una comida. Por ejemplo, cuando abrimos una deliciosa bebida carbonatada, esperamos percibir un ligero aroma, así como el inigualable sonido de sus refrescantes burbujas.

Sin embargo,  Leslie J. Stein, PhD, del Monell Chemical Senses Center en Filadelfia, asegura que el sentido del gusto también podría ser producto de nuestros genes y medio ambiente. ”Nuestras preferencias alimenticias están determinadas por múltiples factores, incluidos la información genética, la experiencia y la edad".

Es decir, si bien se podría decir que nacemos con  una preferencia de gusto predeterminada, el entorno se convierte en un factor importante en el aprendizaje de nuevos sabores.

Creamos familias de sabor

En la IMCC somos expertos en complacer tu paladar, es por eso que hemos desarrollado diversos productos que comparten sabores.

Y es que entre las más de 75 marcas en 260 presentaciones, con 11 diferentes categorías, siempre hallarás una opción pensada en ti. No esperes más y conoce aquí a los integrantes de estas familias de sabor:

Coloca tu cursor sobre cada sabor dentro de la infografía para conocer más