Por Alfredo Rivera, Presidente de Coca-Cola Latinoamérica

  @rivera_alfredo_
Alfredo Rivera

 

 

El desarrollo sostenible, a largo plazo, debe ser una apuesta conjunta, con la que todos -empresas, sector público, consumidores, sociedad civil- estemos comprometidos. Desde hace tiempo, Coca-Cola impulsa a nivel global la economía circular, no solo como proceso de fabricación de sus productos, sino como una forma de pensar. Nuestros esfuerzos se centran en aumentar la durabilidad de los recursos involucrados en la producción y consumo de nuestros productos.

Desde que Henry Ford impulsara la producción en cadena durante la revolución industrial, “producir, consumir y tirar” habían sido las claves para la producción y el consumo en masa. La economía lineal predominó hasta el siglo XXI, cuando la preocupación por el medio ambiente y la escasez de recursos dieron fruto a un nuevo modelo económico en el que los residuos se convierten en recursos: la economía circular.

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Este nuevo planteamiento está encaminado a garantizar el desarrollo sostenible.

Basándose en el ciclo de vida de la naturaleza, donde todo se aprovecha y nada se desecha, este sistema apuesta por la reducción, la reutilización y el reciclaje. En el modelo lineal, los recursos extraídos de la naturaleza eran tratados y transformados en materiales, para generar productos que después se convertirían en residuos. Esos desperdicios pasan ahora a ser recursos. Antes, los participantes en la cadena tenían un único ciclo de vida. Ahora, se aprovechan los recursos presentes en todas las fases de la generación y consumo del producto, otorgándoles varias vidas. Además, se realiza un estudio del impacto ambiental en todas las fases del proceso.

  1. Manufactura: Avanzamos hacia envases amigables con el medio ambiente. Para el 2030, tenemos el objetivo de que nuestros envases sean producidos con un 50% de material reciclado, como mínimo.

  2. Distribución: Buscamos aminorar nuestra huella ambiental al reducir las emisiones de carbono. Ejemplo de ello son nuestros refrigeradores. Más de 1 millón de ellos operan con tecnologías amigables para el medio ambiente, como la que utiliza CO2 como refrigerante natural, reduciendo en un 99% las emisiones directas de gases de efecto invernadero.

  3. Recolecta: Nuestra meta para 2030 es recolectar y reciclar una botella o lata por cada una que vendamos. Nuestros esfuerzos también se enfocan en hacer a nuestros consumidores parte de este movimiento. Por eso, la educación y la concientización forman parte de nuestra apuesta por la economía circular. Esto se traduce en diferentes iniciativas para fomentar la participación de nuestros clientes y consumidores en el proceso de reciclaje, proyectos de sensibilización ambiental…

  4. Reuso y reciclaje: Nuestras botellas de plástico retornable pueden utilizarse entre 15 y 20 veces; las de vidrio hasta 50. Los envases que no se pueden reutilizar, se reciclan y se reprocesan para dar vida a nuevas botellas o latas, u otros productos.

  5. Repetición: Este paso es el que convierte el modelo de lineal a circular. La repetición del proceso cierra el círculo y lo abre de nuevo: hace que no se detenga, y eso es lo más importante.

El sistema Coca-Cola siempre ha sido, y seguirá siendo, un vehículo para ayudar a las comunidades a mejorar su calidad de vida. La economía circular es una herramienta más a través de la cual lo lograremos, fomentando el cambio hacia un modelo cada vez más sostenible.