El estadio Luzhniki abrirá, el 14 de junio, con el encuentro Rusia-Arabia Saudí, el Mundial 2018 y escenificará el retorno de la máxima cita futbolística al continente europeo después de Alemania 2006. Será la XXI edición de la competición bandera del balompié que echó a rodar en Uruguay en 1930 y que ha contemplado la participación de más de 200 selecciones, unos 6.000 jugadores y tan solo ocho campeones.

Brasil es la reina del torneo. Cinco coronas alumbran su palmarés, en Suecia 1958, Chile 1962, México 1970, Estados Unidos 1994 y Corea/Japón 2002. La 'Penta' aventaja en un título a Alemania e Italia.

La 'Mannschaft' triunfó en Suiza 1954, en casa en 1974, Italia 1990 y Brasil 2014. La 'azzurra' se coronó como local en 1934, en Francia 1938, en España 1982 y en Alemania 2006, pero no podrá incrementar su palmarés en Rusia, tras sucumbir ante España y en la repesca frente a Suecia.

Argentina (1978 y 1986) y Uruguay (1930 y 1950) han ganado dos veces el Mundial. El palmarés lo completan, con un título, Francia (1998), Inglaterra (1966) y España (2010).

TRECE SELECCIONES EN LA PRIMERA EDICIÓN

La Copa del Mundo arrancó en 1930. Uruguay, que conmemoraba el centenario de la Jura de la Constitución, fue la sede elegida por la FIFA para la organización de esta nueva competición, que contó con la participación de trece selecciones. La mayoría de los países europeos rechazaron su presencia debido a la crisis económica. 

El torneo se disputó en el Centenario como recinto único aunque los primeros partidos tuvieron que jugarse en el Gran Parque Central y el estadio Pocitos. Simultáneamente, el 13 de julio de 1930, arrancó el Mundial con los choques Estados Unidos-Bélgica (3-0) y Francia-México (4-1). El galo Lucien Laurent tiene el honor de haber marcado el primer tanto de la historia.

Pero Uruguay y Argentina fueron los 'elegidos', los que disputaron la final con el triunfo del cuadro local (4-2) tras remontar un 1-2 adverso.

La Copa del Mundo viajó a Europa en la segunda edición. Italia fue la sede. Muchos de los países americanos, incluido Uruguay, renunciaron por la actitud europea cuatro años antes. 

Benito Mussolini pretendió hacer un uso propagandístico del torneo. Puso todo su empeño en hacer ver al mundo los logros del fascismo italiano y lograr a toda costa la victoria. Incluso nacionalizó a futbolistas argentinos (Luis Monti, Raimundo Orsi, Guaita y Demaría) o al brasileño Anfhiloquio Marques Filo 'Guarisi'. Italia ganó a Checoslovaquia en la final (2-1), prórroga incluida, con un gol de Angelo Schiavio.

Mientras se gestaba la Segunda Guerra Mundial, la política se adentró de lleno en Francia 1938, que además de contar otra vez con la renuncia de los países americanos menos Brasil y Cuba, estuvo marcado por imágenes como el saludo nazi de los jugadores alemanes.

Italia mantuvo su jerarquía. Eliminó a Brasil y, capitaneada por Giuseppe Meazza, ganó la final a Hungría (4-2) en el estadio parisino de Colombes.

EL “MARACANAZO”

La Segunda Guerra Mundial dejó al mundo sin fútbol durante doce años. Europa restañaba las graves heridas y la candidatura de Brasil fue aceptada para acoger la cuarta edición, la de 1950, la del 'Maracanazo'.

Brasil, Suecia, Uruguay y España alcanzaron la fase decisiva. No se jugó una final como tal, pero Brasil y Uruguay se citaron en el partido definitivo de la liguilla. Al conjunto anfitrión le bastaba el empate en Maracaná ante más de 150.000 espectadores. Pero fue el equipo charrúa el que venció por 2-1 en una de las sorpresas más recordadas del fútbol. Friaça adelantó a los locales pero Schiaffino y Ghiggia remontaron.

En 1954 se regresó a Europa, concretamente a Suiza. Fue el Mundial del denominado "equipo de oro" de Hungría. Los magiares consolidaron su condición de favoritos y se plantaron en la final tras provocar la primera derrota en la competición de Uruguay. Se jugaron el título ante Alemania Federal, que dio la sorpresa y ganó 3-2 al bloque que abanderaba Ferenc Puskas.

Brasil inició su leyenda en Suecia 1958. La primera edición que pudo ser contemplada por televisión impulsó la figura de Pelé, un joven que había pasado prácticamente desapercibido hasta los cuartos de final, donde irrumpió en el enfrentamiento contra Gales. 'O Rei' dio el triunfo al conjunto sudamericano, firmó un triplete en semifinales contra Francia y anotó dos de los cinco tantos que Brasil endosó a Suecia en la final.

El dominio de la Canarinha prosiguió en Chile 1962, donde Pelé era ya un astro afianzado. Pero no brilló. Su liderazgo fue ocupado por Garrincha, que guió a Brasil a su segunda corona seguida. En la final ganó a Checoslovaquia (3-1).

Inglaterra asumió la organización en 1966. Fue el torneo que propulsó a los creadores del fútbol. Otro mito como Eusebio emergió junto a Portugal. La 'pantera negra' llevó al equipo luso hasta semifinales. 

Pero fue la Copa de Inglaterra, que jugó la final contra Alemania Federal en Wembley. Tras empatar en el tiempo reglamentario, en la prórroga al equipo inglés se le concedió un gol que no entró. Inglaterra ganó por 4-2.

Brasil recuperó su trono en México 1970, donde presentó quizá el mejor equipo de todos los tiempos. Además de Pelé, jugadores de renombre como Rivelino, Carlos Alberto, Jairzinho y Tostao formaron una escuadra imborrable que impuso su inmensa clase en la final ante Italia. 

Alemania 1974 reflejó el cambio social y el incipiente progreso. En el campo llegó la irrupción de Holanda de la mano de Johan Cruyff. Sin embargo, la 'Naranja Mecánica' se topó con la solidez del anfitrión, Alemania, que consolidó el bloque que sobresalió cuatro años antes con los Franz Beckenbauer, Paul Breitner, Gerd Müller y compañía.

El torneo viajó a Argentina en 1978 pese al rechazo internacional por la dictadura militar que imperaba en el país. El alegre fútbol de Holanda, ya sin Cruyff, tuvo continuidad. Llegó otra vez a la final, de nuevo ante el equipo local, que habría sobrevivido tras un partido que levantó serias sospechas contra Perú y que terminó con 6-0. Mario Kempes lideraría el triunfo argentino, campeón por primera vez (3-1).

España albergó el Mundial de 1982. Fue el peor papel hasta entonces del anfitrión y el inicio de la revelación de los equipos africanos. Hubo partidos memorables, como la semifinal entre Francia, con Michel Platini y una generación de ensueño, y Alemania, que llevó al cuadro germano a la final después de la tanda de penaltis, y decepciones como la de Brasil, a pesar de contar con futbolistas como Zico, Sócrates o Falcao, y que fue eliminada ante Italia, que también se cargó a la Argentina de Maradona.

Italia se impuso en la final de Madrid a Alemania por 3-1 y logró su tercer trofeo para igualar a Brasil.

EL MUNDIAL DE MARADONA

México fue el primer país en asumir la organización por segunda vez, al albergar la edición de 1986, inicialmente prevista para Colombia. Fue el Mundial de Diego Armando Maradona. 

El mejor jugador del mundo explotó ante Inglaterra en cuartos de final. Anotó los dos goles, uno considerado entre los mejores de la historia y el otro con la mano, "La mano de Dios".

Argentina se plantó en la final, que disputó contra Alemania, verdugo otra vez de la Francia de Platini. Emoción y goles hasta que a seis minutos del final Jorge Burruchaga anotó el tanto decisivo (3-2), que proporcionó al equipo albiazul su segundo éxito.

El torneo regresó a Italia en 1990. Alemania aprovechó la posibilidad de revancha. La final de cuatro años antes se reeditó en Roma. El triunfo fue para los germanos con el penalti transformado por Andreas Brehme en los últimos compases.

En 1994 la Copa Mundial fue a Estados Unidos con la intención de asentar un deporte que no termina de cuajar. Tras la convulsión del positivo por dopaje de Maradona, Brasil e Italia disputaron la final, que terminó sin goles y que se resolvió, por primera vez en la historia, por el lanzamientos de penaltis. La estrella transalpina, Roberto Baggio, marró el definitivo. Veinticuatro años después el equipo brasileño saboreó el triunfo, el cuarto.

Brasil disponía de una nueva camada de ensueño liderada por Ronaldo Nazario y Rivaldo. Alcanzó también la final en Francia 1998 ante el conjunto anfitrión, liderado por Zinedine Zidane, que marcó dos de los tres goles del conjunto galo, que cosechó su primer trofeo.

Asia irrumpió cuatro años después, en Corea y Japón 2002. Significó el quinto Mundial de Brasil y la revancha de Ronaldo. Fue el máximo goleador y llevó a la Canarinha a la gloria tras batir en la final a Alemania.

El país germano organizó el Mundial 2006. Brasil sufrió una andadura discreta, Argentina e Inglaterra no pasaron de cuartos. Alemania, Portugal Francia e Italia alcanzaron las semifinales. 

El once del gallo y la azzurra se jugaron el título. Fue un choque equilibrado, marcado por el cabezazo de Zidane a Marco Materazzi, que supuso la expulsión del campeón galo. El título se resolvió en los penaltis después de que el partido terminara con empate a un gol. Italia consiguió su cuarto Mundial.

África organizó por primera vez el Campeonato en 2010, en Sudáfrica. Fracasaron de forma temprana Italia y Francia, que no pasaron de la primera fase, y también tuvieron un papel gris Brasil y Argentina, que no sobrepasaron los cuartos de final.
España, con su juego combinativo y pese a perder en el primer partido ante Suiza, al fin se coronó. Tras progresar con marcadores ajustados, eliminó en semifinales a Alemania con un tanto de Carles Puyol. Holanda regresó a la lucha por la Copa tras superar a Uruguay. El conjunto de Vicente Del Bosque acabó con su mal papel en los Mundiales y, con un gol de Andrés Iniesta en la prórroga, logró un éxito sin precedentes.

Brasil acogió por segunda vez un Mundial en 2014 dispuesto a convertir a la Canarinha en 'hexa'. La defensora del título, España, sucumbió a las primeras de cambio tras caer en la reedición de la anterior final ante Holanda, al igual que Italia e Inglaterra en el grupo de la muerte y Portugal en otra serie también asequible.

Brasil, Alemania, Holanda y Argentina progresaron hasta semifinales con notables apuros. Los anfitriones, no obstante, volvían a tenerlo todo a su favor, pero se toparon con una enorme selección germana y sucumbieron por todo lo grande en Belo Horizonte (1-7). La albiceleste, guiada por Messi, necesitó los penaltis para desembarazarse de los tulipanes.

Todo estaba para coronar a Messi. Pero les faltó el acierto y claudicaron en la prórroga. Una diana de Mario Götze significó el cuarto título de Alemania y una gran desilusión para Argentina.

José Antonio Pascual.
EFE REPORTAJES