Si en este 2018 te has propuesto ahorrar más o gastar menos, lo primero que debes tener claro es que hay dos habilidades que tienes que hacer completamente tuyas: la fuerza de voluntad y definir metas realistas.

Y es que ahorrar o tener saldo positivo en tu cuenta bancaria no requiere de grandes sacrificios. De acuerdo a la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (CONDUSEF), uno de los principales factores para gozar de finanzas saludables es la planeación, es decir, ser muy precavido a la hora de gastar. Aquí tienes algunas otras recomendaciones para lograr sanear tus billetera:

Más ingresos que egresos. Haz una lista de tus gastos actuales y prioriza tus necesidades para saber de qué sí y de qué no podrías prescindir. Así podrás hacer un presupuesto mensual y ver de manera gráfica de cuánto dispones. El objetivo es que todos tus meses gastes menos de lo que ganas.

Sé lo más eficiente que puedas. Compara precios en diferentes establecimientos para un mismo producto, revisa constantemente ofertas y promociones, y evita las adquisiciones de último momento para aprovechar la mejor oportunidad de compra.

¿De verdad lo necesito? Para mantener tus finanzas saludables, la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) recomienda destinar el 25% de tus ingresos mensuales a pagar deudas. Si el porcentaje es mayor, quizá sea momento de preguntarte si realmente necesitas ese nuevo artículo que tienes visto, o si mejor es posible posponer su compra hasta haber terminado de pagar alguna deuda actual.

¡Adiós al impulso! La fuerza de voluntad será tu aliada a la hora de hacer gastos responsables. Evita compras emocionales, sustitúyelas mejor por actividades o experiencias que no impliquen gastos. Una caminata, escuchar música u organizar una noche de películas en casa, son actividades que pueden sustituir fácilmente momentos en los que gastas por inercia o porque crees que es lo único que se puede hacer.

Cuidado con la tarjeta. Usa la tarjeta de crédito a tu favor, como una herramienta para fortalecer tu historial crediticio. Para esto, paga el total del monto mensual para evitar recargos e intereses, y sé realista al adquirir deudas que estés convencido que puedes pagar.

Ahorra e invierte. Aunque sea un porcentaje mínimo, destina cierta cantidad de tus ingresos a alguna herramienta de ahorro o inversión para tu futuro. Aléjate de esta idea de que para invertir se requieren millones, ya que en la actualidad hay muchísimas organizaciones que ofrecen métodos para invertir con 1,000 pesos.

El objetivo es que te puedas dar algunos lujitos que te mereces en el presente, siempre y cuando estés seguro de que puedes estar tranquilo en el futuro. Ahora sí, ¡a empezar un 2018 con pensamiento de ahorro!