El 20 de julio de 2019, 60 fanáticos de Coca-Cola pintaron de rojo el Centro de Convenciones Churubusco. Por segundo año consecutivo, Ciudad de México fue el punto de encuentro para la 2ª Convención Internacional de Coleccionistas de Coca-Cola en la cual, expositores nacionales y de otros países mostraron los cientos de objetos que han atesorado con la imagen de nuestra bebida icónica, a lo largo de los años.

El recorrido comenzó con tres vitrinas que mostraban algunas piezas de colección de la historia de Coca-Cola, como:

  • La lata que viajó al espacio

  • La botella de la boda del príncipe Carlos con Diana Spencer

  • La primera lata de Coca-Cola de toda la historia

  • Y la New Coke de 1985, que recientemente ha sido tema de conversación, debido a la tercera temporada de la serie Stranger Things.

Después, comenzaban los stands de exposición, algunos sencillos que solo tenían botellas y latas de diferentes épocas o conmemorativas, y otros más producidos que mostraban piezas únicas como unas botellas de gran tamaño hechas con barro negro de Oaxaca, prendas de vestir, fotografías, recetarios, muñecos -como los clásicos osos polares de Coca-Cola- e incluso Barbies con vestimenta alusiva a nuestra marca.

Fueron seis horas en las que coleccionistas, brand lovers y curiosos no solo intercambiaron objetos, sino también historias y detalles simpáticos. Tal es el caso del colombiano Diego Alexander Ortiz, quien nos contó que lo más alocado que ha hecho para conseguir una pieza ha sido… ¡gastar el dinero con el que pagaría la universidad! 

“Tenía el dinero y lo guardé para comprarme una botella que era difícil y carísima de conseguir”, dijo entre risas.

Más allá de coleccionistas, amigos 

La  2ª Convención Internacional de Coleccionistas de Coca-Cola es un claro ejemplo de cómo nuestra bebida insignia es una marca que ha hecho un largo recorrido –133 años– para lograr entrar en la casa y el corazón de todos. Está presente al abrir el refrigerador y en la mesa donde las familias comparten las comidas, pero también ha llegado a las vitrinas, a los escritorios y hasta a los teléfonos celulares. De hecho, hay tanta pasión a su alrededor, que los coleccionistas se organizan para hacer realidad este evento.

Sin embargo, más allá de las imágenes y piezas originales, hay algo en lo que coincidieron todos: las personas que se dedican a atesorar objetos de Coca-Cola también son amigos. Para ellos, nuestra marca, además de representar a una bebida deliciosa, es sinónimo de amistad e intercambio de experiencias. 

Tal es el caso de Alfredo Gutiérrez, originario de Ciudad de México, quien con orgullo aseguró que desde hace 30 años ha adquirido bienes, y al mismo tiempo, muchas amistades e historias. En esto coincide Diego Alexander Ortiz, quien señala que en un principio pensaba que “él era el único con esta locura”, sin embargo, cuando descubrió que había mucha gente como él, se dio cuenta que con tan solo decir Coca-Cola, las amistades llegaban. “Por ejemplo, aquí en México he hecho muchos amigos”.

¿Cuál es tu pieza favorita?

Con tantos objetos que llaman la atención, algunos grandes y otros mini, saber cuál es la pieza favorita de los coleccionistas es una pregunta obligada. No obstante, hay coleccionistas a los que les cuesta trabajo elegir esa pieza. “No se puede decir, hay muchos que quiero. Mi especialidad es coleccionar botellas de Coca-Cola, afirmó el suizo Franco Giorgetti, quien de 1986 a la fecha ha reunido 2,600 objetos de la marca.

Lo mismo opinó Bernardo Yoselevitz, de Ciudad de México, quien aseguró que en su colección todas las piezas son apreciadas, ya que en pocas palabras son como parte de la familia.

Sin embargo, para otros sí existe ese objeto que ocupa el número uno, ya sea por lo difícil que fue conseguirlo o porque fue un regalo de una persona especial, o incluso, porque lo hallaron en el lugar menos esperado. “Mi objeto más preciado es una botella de 1947 que fue encontrada en la arena por un amigo y me la obsequió. La encontró en una de las playas de Venezuela”, dijo Diego Alexander Ortiz.

Para muchos quizá son chatarra, pero para los coleccionistas sus piezas son tesoros que tienen un valor y un aprecio.

En la Industria Mexicana de Coca-Cola reconocemos a los coleccionistas que aman y conservan el recuerdo de nuestra bebida insignia. Asimismo, les agradecemos la pasión y el amor que ponen para hacer crecer sus acervos con un solo objetivo: preservar la huella que ha dejado nuestra marca a través de los años.

¡Nos encantó tenerlos en México, vuelvan pronto!