¿Alguna vez te has preguntado qué ocurre antes de que puedas disfrutar una de las 75 opciones del portafolio de la Industria Mexicana de Coca-Cola (IMCC)? ¿No? Bueno, déjanos decir que además del compromiso de calidad relacionado con cada producto de todas nuestras marcas, queremos que todos los involucrados en su elaboración y distribución cuenten con las medidas de seguridad necesarias para que puedan llevar nuestras bebidas hasta tus manos sin ningún inconveniente.

“¿Por qué? Porque el proceso de seguridad debe partir desde el insumo, desde que ingresan los ingredientes a las unidades de concentrado, hasta que (cada producto) llega al punto de venta”, explica Vicente Zenit, Sub Director de Seguridad y Salud Ocupacional de Coca-Cola México.

Los procesos de manufactura, almacenamiento y distribución están contemplados dentro del compromiso de Salud Ocupacional y Seguridad en el Sistema Coca-Cola. “Esta cobertura en México es de más de 97 mil empleados: esto es 67 plantas, con 367 centros de distribución, con 29 mil vehículos”, revela Zenit.

Obviamente, para garantizar la seguridad de los empleados, los contratistas y las personas de las comunidades con las que se interactúa, se han creado una serie de programas que parten de políticas de la compañía a nivel global, mismos que establecen los objetivos en corto, mediano y largo plazo.  

“Esas reglas del juego nos dicen cuáles son los indicadores que se van a medir y hacia dónde se tienen que llevar”, explica Zenit.

¿Cuál es nuestra visión en materia de Seguridad Ocupacional?

La visión de la compañía en materia de Salud Ocupacional y Seguridad en el Sistema Coca-Cola es: elaborar y entregar nuestros servicios con una meta de cero lesiones y enfermedades para nuestros empleados, contratistas y las comunidades en las que interactuamos. A la vez que promovemos una cultura del ciudadano y comportamiento del cumplimiento, asegurando la mejora continua, a través de la identificación de los riesgos probables, así como la implementación de controles para minimizarlos y mitigarlos.

De ahí parten una serie de principios que guían cada una de las acciones que nos permiten comprometernos con altos estándares de seguridad para nuestro personal, los contratistas y las comunidades donde operamos. Estos son:  

Las lesiones y enfermedades ocupacionales se pueden prevenir: al fortalecer las medidas del sistema de gestión, podemos reducir el número de incidentes.

La gerencia es responsable a todos los niveles: los liderazgos son importantes para ayudar a conformar una cultura que gestione la Salud y Seguridad, mismos que son un indicador clave de negocio.

Cada uno es responsable: no solo se deben contar con las medidas de seguridad por parte de la compañía, cada persona debe encargarse de cuidar su integridad, la de sus compañeros, los visitantes y de las comunidades. ¡Todos podemos hacer la diferencia!

Un comportamiento seguro es requisito fundamental en el trabajo. Debemos hacer todo para evitar ponernos en riesgo de una lesión o enfermedad: es importante evitar cualquier tipo de riesgo.

Nuestro buen desempeño en seguridad es requisito fundamental para nuestro negocio: si el personal y la operación se mantienen seguros, más objetivos de la compañía serán alcanzados, lo cual generaría un impacto positivo para los propios empleados, los accionistas y hasta para las comunidades.

Lo mejor de todo es que las acciones aplicadas en la IMCC nos ha permitido alcanzar importantes logros y premiarlos en la ‘Primera entrega de Reconocimientos 2018 en Seguridad y Salud  Ocupacional Clase Mundial’.