Llegó el verano y con él, ¡las vacaciones! Definitivamente, el mejor momento para disfrutar de un parque de diversiones y encontrar cientos de atracciones de las cuales,  la reina siempre será: la montaña rusa.

Si amas las emociones fuertes, seguramente eres de los que se encarga de convencer a amigos y familiares para subir; claro que ya estando en la fila, puede ser que te invada una sensación de ansiedad, miedo y, posiblemente, náuseas. ¿Por qué nos encantan este tipo de juegos si al mismo tiempo nos causan algún grado de temor?

El Dr. Frank Farley, psicólogo de la Universidad de Wisconsin, nos explica que: “este tipo de emoción es particularmente atractivo a una personalidad descrita como ‘buscadores de emoción’. Los individuos con este carácter siempre están en la búsqueda de variedad, novedad, intensidad y riesgo”, explica.

Lo que significa que quienes son adictos a la adrenalina de las montañas rusas, podrían tener una necesidad neurológica que los impulsa a buscar las emociones físicas intensas. “Hay personas que prueban la montaña rusa una vez y ya. En cambio, los ‘buscadores de emoción’ vuelven a subirse una y otra vez. Simplemente, les gusta la aventura”, remata Farley.

La sensación de peligro es, sin duda, un elemento clave. Otra teoría, expuesta por el Dr. Seymour Epstein, Psicólogo de la Universidad de Massachusetts, indica que el atractivo de las montañas rusas radica en la ilusión del dominio del miedo frente a una amenaza. Lo que genera un sentimiento de satisfacción luego de comprobar que estamos a salvo.

"Quieren enfrentarse a una pendiente que los aterrorice", comenta el especialista y añade, "personas como los paracaidistas y esquiadores dicen lo mismo. Después de la zambullida al peligro, hay un alivio inmenso y una sensación de bienestar después que un miedo no se materializa”, concluye.

¿Te identificas con ese perfil? ¿Eres de los que buscan los juegos mecánicos más espectaculares?

Emociones refrescantes y revitalizantes

Debemos decir que nosotros también nos hemos unido a la fiebre de las montañas rusas y al final de la década de los 80, algunos afortunados pudieron vivir la intensidad de: The Coca-Cola Roller.

No apta para nerviosos, fue una atracción sin precedentes en el Glasgow Garden Festival, de 1988. Su tren era uno de los más rápidos de la época, pues viajaba a casi 81 Km/h.

Tenía un diseño estilo “switchback railway”, lo que significa que su conjunto de carros estaba basado en los trenes que usaban los mineros a inicios del siglo XX. Y por supuesto, su color rojo era inconfundible.

El recorrido de The Coca-Cola Roller te lanzaba a toda velocidad por prominentes subidas, algunas piruetas y estrepitosas bajadas. Y por si fuera poco, en algún momento del paseo se invertía la dirección del tren y la experiencia se vivía en reversa. ¿Te imaginas?

Si eres de los “buscadores de emociones” que siempre están poniendo a prueba sus límites en las montañas rusas, este verano visita un parque de diversiones con tu familia o amigos para demostrar que siempre tienes el control sobre el miedo. Sí, los valientes son aquellos que dominan sus temores y además, pasan un momento emocionante en compañía de las personas que más quieren.

¿Eres de los que refrescan sus momentos con emociones fuertes? ¡Cuéntanos!