Cada año, el 2 de noviembre, los mexicanos festejamos un evento único entre “los de aquí y los del más allá”: el Día de Muertos, una fiesta para recordar a los seres queridos que ya no están con nosotros. 

En México, para esta celebración acostumbramos crear coloridas ofrendas con diversos elementos, llenos de significados, que honran a los espíritus.Por ejemplo, para guiar a un alma visitante hacia su familia en la tierra se elaboran caminos con pétalos de flores de cempasúchil, así como velas y ofrendas a lo largo del recorrido desde la casa hasta el cementerio.¿Quieres conocer más?

Ofrendas y calaveritas

En la cultura mexicana tenemos una relación muy cercana y familiar con la muerte, lo que extraña a muchos extranjeros cuando nos visitan. A la muerte la representamos de muchas formas, la relacionamos con los vivos y hasta nos reímos de ella con poesía chusca, conocida como “calaveras literarias”: versos graciosos e ingeniosos sobre la muerte, y con situaciones o personas conocidas.

Esta costumbre surgió hace cientos de años. Para los antiguos mesoamericanos la muerte era solo el fin de una etapa de la vida que se extendía a otro nivel. Una de sus prácticas, durante los rituales de cambio de estación, ¡consistía en exhibir cráneos humanos! Después, con la llegada de los españoles, este hábito se volvió una dulce tradición que fue reemplazada por “calaveritas de azúcar”.

Hoy también podemos encontrar calaveritas de chocolate, amaranto, cereal, gomita y otros sabores que, además de alegrarnos el paladar, nos invitan a recordar a nuestros seres queridos y a compartir con ellos.

Ahora que ya sabes su origen descubre qué tipo de calaverita se asemeja más a ti, según tus gustos. ¡Responde el siguiente test!