#UnaOlaPorMéxico
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es una activación cívica y digital hecha por
y para mexicanas y mexicanos. Porque hoy
nos cuidamos para que mañana nos abracemos.

es una activación cívica y digital hecha por y para mexicanas y mexicanos. Porque hoy nos cuidamos para que mañana nos abracemos.

Al participar en la campaña Una Ola Por México utilizando el hashtag #UnaOlaPorMéxico autorizo de manera irrevocable y perpetua a The Coca-Cola Company, Fundación Coca-Cola, sus subsidiarias, filiales y embotelladores, a sus sucesores y cesionarios, y a quienes actúen con su permiso (en conjunto, el "Sistema Coca-Cola”) a usar mi imagen para la campaña de responsabilidad social.

Al participar en la campaña Una Ola Por México utilizando el hashtag #UnaOlaPorMéxico autorizo de manera irrevocable y perpetua a The Coca-Cola Company, Fundación Coca-Cola, sus subsidiarias, filiales y embotelladores, a sus sucesores y cesionarios, y a quienes actúen con su permiso (en conjunto, el "Sistema Coca-Cola”) a usar, emitir, publicar y mostrar las fotografías, los retratos fotográficos, los dibujos, las representaciones visuales, las películas u otros materiales (los "Materiales") adjuntos al presente o descritos a continuación, total o parcialmente, en contraprestación de un valor apreciable y admitido por ley, cuya recepción y suficiencia se reconocen por medio del presente, y a hacer cualquier reproducción de los mismos con fines comerciales, promocionales, publicitarios, de relaciones públicas y mediáticos en Internet a nivel mundial.

Libero al Sistema Coca-Cola de cualquier tipo de responsabilidad, incluido, de manera enunciativa mas no limitativa, las reclamaciones por cualquier alteración, distorsión o efecto ilusorio, sea intencional o de otro tipo, o violación de cualquier derecho moral en relación con el uso autorizado de los Materiales. Renuncio a cualquier derecho que pudiera tener a cobrar por los Materiales o inspeccionar o aprobar las versiones finales de los materiales o de cualquier copia o uso que se les aplique.

Pasos para vacunarte
Pasos para vacunarte
Únete a #UnaOlaPorMéxico y vacúnate para protegerte a ti y todos. Aquí te explicamos paso a paso el proceso que debes seguir para obtener tu cita de vacunación.
¡Es muy fácil!
1. Entra a la página mivacuna.salud.gob.mx.
2. Ingresa tu CURP (Clave Única de Registro de Población). Si no lo tienes a la mano, puedes consultarlo entrando a www.gob.mx/curp/.
3. Checa que los datos que aparecen son correctos y selecciona la opción “Quiero vacunarme”. En caso de que los datos no coincidan, presiona "Regresar" y confirma los datos del CURP que ingresaste.
4. Agrega la entidad y municipio donde actualmente estás viviendo. No importa si este domicilio no coincide con el de tu identificación, lo importante es saber dónde te ubicas actualmente para registrarte en tu centro de vacunación más cercano.
5. Agrega tu código postal si lo conoces. Y para contactarte, uno o más teléfonos y correo electrónico tuyo o de familiares.
6. En notas de contacto puedes agregar más detalles como el horario al que prefieres que te llamen o si el teléfono es de algún familiar o amigo.
7. Da click en enviar y ahora te aparecerá un mensaje con que ya puedes descargar tu comprobante.
8. En caso de haber tenido algún error selecciona la opción: “En caso de error, solicitar llamada de aclaración”. Llena los campos que te piden y da clic en enviar.
9. Una vez que te hayas registrado espera la llamada de un servidor de la nación. Cuando se comuniquen contigo, te proporcionarán la fecha y el lugar donde podrás asistir a vacunarte.
10. En el caso de que no recibas la llamada, te recomendamos checar páginas de noticias de tu ciudad o redes sociales donde siempre están comunicando las fechas de las jornadas de vacunación.
11. Una vez sepas qué día y hora debes asistir a vacunarte, entra nuevamente a mivacuna.salud.gob.mx para que descargues e imprimas tu expediente de vacunación debes llevar el día de la cita.
¡El día de tu cita!
¡El día de tu cita!
Lo que debes tomar en cuenta el día de tu cita
1. Recuerda imprimir tu expediente de vacunación. Aquí te indicamos qué campos no debes llenar. Esto te puede ayudar a agilizar el proceso al momento de la cita.

Expediente de vacunación

Información del Gobierno de la Ciudad de México

2. Llega a tu centro de vacunación con 15 minutos de anticipación con tu expediente, una identificación oficial, y un comprobante de domicilio que avale que vives en esa localidad. No olvides llevar tu cubrebocas.
3. Preséntate con los servidores de la nación, ellos registrarán tu asistencia para que pases al área de espera.
4. El personal de salud te aplicará la vacuna.
5. Pasarás al área de observación durante 15-30 minutos.
6. Cuando pase este periodo de observación podrás retirarte del centro de vacunación.
7. Si la vacuna que te aplicaron es de dos dosis, te contactarán nuevamente para indicarte la fecha y lugar de tu segunda dosis. O también recuerda siempre estar al pendiente de los medios de noticias de tu ciudad o a través de redes sociales.
¡Importante!
¡Importante!

No se requiere hacer ninguna preparación previa para recibir la vacuna, ese día desayuna como siempre lo haces y toma tus medicamentos habituales, en el caso de que lo hagas. Sólo en caso de tener molestias esperadas como dolor en el sitio de aplicación, malestar ó calentura después de haberte vacunado puedes tomar algún analgésico como paracetamol. De lo contrario, no hay que tomar nada y hay que seguir cuidándose.

Recuerda que para que las vacunas funcionen protegiendo con la mayor eficacia hay que aplicar los esquemas completos, es decir las dos dosis de las vacunas que requieren ambas aplicaciones. Y que esta máxima eficacia se obtiene a las dos semanas de la segunda dosis. ¡No hay que bajar la guardia! Aún ya vacunado podrías contagiarte, sin embargo las vacunas nos ayudan; son como una especie de seguro de vida para bajar el riesgo de enfermedad severa, hospitalización y muerte por COVID-19.

¡Listo! Ya conoces los pasos para vacunarte. No esperes más y únete a #UnaOlaPorMéxico.

Contenido
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Desmitificando teorías sobre la vacunación.

Hay muchas teorías alrededor de la vacunación, en esta infografía te las desmentimos.

¿Qué va a pasar si todos nos vacunamos?

¿Te has preguntado qué va a pasar el día después de mañana? En este artículo te lo respondemos.

Cómo sobrellevar la post-vacunación.

Qué hacer, qué no hacer y cómo pasarla 'lo mejor posible' el día después de la vacunación.

¿Cuáles son las vacunas que se están poniendo en México y sus ventajas?

Todo lo que necesitas saber sobre las vacunas que se están aplicando en el país.

Preguntas frecuentes
Preguntas frecuentes
Debes tener por lo menos 18 años cumplidos.
La vacuna contra el COVID-19 no tendrá costo, será universal y gratuita.

Esta vacuna puede aplicarse a personas sanas y a aquellas con enfermedades como diabetes mellitus, hipertensión arterial, asma, enfermedad pulmonar, cardiaca, enfermedades de los riñones o del hígado, hepatitis C, hepatitis B que estén con infección estable y controlada y otras enfermedades que aumentan el riesgo de padecer COVID-19 grave.

Las personas que viven con inmunosupresión, podrían presentar una respuesta de defensa inferior a la presentada en personas inmunocompetentes, pero considerando que la vacuna no tiene virus atenuados, se considera a la vacunación como potencialmente segura. En los ensayos clínicos de Fase II/III, tanto las personas que viven con el virus de la inmunodeficiencia Humana (VIH) y están bien controladas con terapia antirretroviral altamente activa, como las personas que no viven con este virus, presentaron una respuesta de defensa similar, por lo que este tipo de personas si pueden ser vacunadas. Por otra parte, las personas que viven con VIH no bien controlado, deben recibir asesoría de su médico tratante, para considerar la posibilidad de la vacunación después de realizar una evaluación individual de riesgo-beneficio.

  • De acuerdo con la política nacional de vacunación, las personas menores de edad.
  • Personas con antecedente conocido de alergia grave (tipo reacción anafiláctica) a alguno de los componentes de las vacunas, por ejemplo al polietilenglicol cuando se trata de la vacuna Pfizer. -Personas que recientemente hayan presentado COVID-19 y aún no se recuperen. -Personas que han recibido transfusión sanguínea o aplicación de hemoderivados conteniendo anticuerpos, o tratamiento con plasma o anticuerpos monoclonales contra COVID-19 en los 3 meses previos al día de la vacunación. *más información en las guías técnicas de aplicación de cada vacuna disponibles en la sección de «Documentos de consulta» de esta página.
Por inyección intramuscular en el brazo de menor uso.
No, esto depende de cada vacuna y el número de dosis que se necesitan para tener un esquema completo. En general nuestro cuerpo comienza a generar nuestras defensas a las dos semanas de haber recibido el esquema completo de vacunación.
Hasta el momento no se cuenta con la evidencia científica del tiempo de duración de la inmunidad adquirida. El plan es que se haga un seguimiento de los casos de COVID-19 durante los siguientes 3 años, a partir de la vacunación, para documentar si se presentan estos casos en personas previamente vacunadas, lo que permitiría estimar la probabilidad de falla vacunal y la duración promedio de la inmunidad.
El principal objetivo de la vacunación es prevenir la enfermedad y disminuir su gravedad y mortalidad.
Ninguna de las vacunas contra el COVID-19 contiene el virus activo lo que significa que no pueden hacer que te enfermes. Solo contiene fragmentos de él para enseñarle a nuestro cuerpo a responder en caso de exponernos algún día al virus. Las vacunas hacen una especie de simulacro para entrenar a nuestro sistema de defensas.
Sí, por los siguientes motivos:
  • Algunas personas podrían infectarse unos días o unas horas antes de recibir la vacuna, lo que indica que fueron vacunadas cuando ya estaban infectadas, pero todavía no tenían manifestaciones de la enfermedad.
  • Debido a que la eficacia de la vacuna no es del 100%, algunas personas podrían infectarse, tiempo después de la vacunación; sin embargo, aun fallando, la vacuna disminuye la gravedad de la enfermedad y el riesgo de morir.
La OMS recomienda hacer Prueba PCR a los vacunados con sospecha de infección de Covid-19. Es un test que determina si tienes el virus, o no, con y sin síntomas. La realización de pruebas de diagnóstico oportunas y precisas es una herramienta esencial para prevenir y controlar la propagación del Covid-19.

Sí, porque la protección contra el COVID-19 la vas a desarrollar hasta 15 días después de aplicada la segunda dosis, y aunque la vacuna es efectiva, no protege al 100% de los vacunados. Por lo tanto, aun estando vacunado y sin síntomas, podrías estar contagiando el virus a otras personas.

Te recomendamos que después de vacunarte sigas con las recomendaciones que hasta ahora has estado llevando a cabo para protegerte y proteger a tu familia, amigos y personas que te rodean: lavado de manos, mantener la sana distancia entre personas (1,5 a 2 metros), estornudo en etiqueta, utilización de cubrebocas, mantenerse en casa cuando sea posible y seguir las instrucciones que la Secretaría de Salud y la autoridad sanitaria que tu estado indiquen, a partir del semáforo de riesgo epidémico.

Recuerda que una prueba PCR te ayudará a saber si te has contagiado.

No. Sin embargo, la vacunación universal, es una gran oportunidad que México ofrece a la población de 18 años en adelante para protegerse de una enfermedad que puede traer graves complicaciones e incluso la muerte

Además, la vacunación universal será la única manera de regresar a la normalidad en nuestras actividades sociales y económicas.

El coronavirus SARS-Cov-2 es un virus que apareció en China. Después se extendió a todos los continentes del mundo provocando una pandemia.

Este nuevo virus, provoca la enfermedad conocida con el nombre de COVID-19 que forma parte de una familia de virus que causan enfermedades (desde el resfriado común hasta enfermedades respiratorias más graves) y circulan entre humanos y animales. En este caso, el SARS-COV2.

Se puede adquirir COVID-19 por contagio con una persona que porta el virus, principalmente a través de las vías respiratorias (nariz, boca y garganta). Las personas que están infectadas por este virus pueden no presentar síntomas, tener síntomas leves o tener una enfermedad grave que ponga en riesgo la vida. Los síntomas pueden aparecer de 2 a 14 días después de la exposición al virus.

Las personas con COVID-19 tienen los siguientes signos y síntomas:

Tos y/o fiebre y/o dolor de cabeza. Y se acompaña de al menos uno de los siguientes: dolor o ardor de garganta, ojos rojos, dolores en músculos o articulaciones (malestar general). Los casos más graves tienen dificultades para respirar y falta de aire en sus pulmones.

Existen personas que, dadas algunas morbilidades, son más propensas a contraer el COVID-19. Algunos de los grupos de riesgo son:
  • Personas de 60 años o más
  • Mujeres embarazadas
  • Niñas y niños menores de 5 años
  • Quienes padecen enfermedades inmunodepresivas, crónicas, cardiacas, pulmonares, renales, hepáticas, sanguíneas o metabólicas
  • Quienes padecen obesidad y sobrepeso
No. Las empresas productoras de estas vacunas, comunican su intención de producirlas a la OMS. En México, la COFEPRIS otorga el registro de estas vacunas en condiciones de emergencia sanitaria, a partir de la evaluación por el Comité de Moléculas Nuevas, de las evidencias de seguridad y eficacia derivadas del avance de los resultados de los ensayos clínicos de Fase III.
No hay información al respecto, por lo que la segunda dosis será de la misma vacuna.
Las vacunas actúan mediante la simulación de los agentes infecciosos –virus, bacterias u otros microorganismos– que pueden causar una enfermedad. Esto “enseña” a nuestro sistema inmunitario a dar una respuesta rápida y eficaz frente al patógeno. Las vacunas tradicionales hacían esto introduciendo una forma atenuada de un agente infeccioso para que nuestro sistema inmunitario genere una memoria del mismo. De este modo, nuestro sistema inmunitario puede detectar y combatir el patógeno rápidamente antes de que nos enferme. Algunas de las vacunas para el COVID-19 se han diseñado así. Otras vacunas contra el COVID-19 se han preparado aplicando nuevos métodos; son las que se conocen como vacunas de ARN mensajero o ARNm. Estas vacunas de ARNm, en lugar de introducir antígenos (una sustancia que hace que el sistema inmunitario produzca anticuerpos), introducen en nuestro cuerpo el código genético necesario para que el sistema inmunitario produzca el antígeno por sí mismo. La tecnología de las vacunas de ARNm se ha estudiado durante varias décadas. No contienen ningún virus vivo y no interfieren con el ADN humano.
Si el día de tu cita para la vacunación presentas temperatura mayor a 38ºC, tienes menos de 14 días de haber recibido la vacuna influenza, recientemente padeciste COVID-19 y aún continúas con sintomatología, presentas algún padecimiento hemorrágico o trastorno de la coagulación (sangrado en nariz, encías, orina, o moretones en piel o en otra parte de su cuerpo), no podrás recibir la vacuna y se reprogramará la cita para aplicación de la vacuna hasta el momento que no presentes estas características.
Sí. Con base a los datos disponibles -que no indican ningún efecto adverso sobre el embarazo- y las recomendaciones de otros países, se propone vacunar a las embarazadas o mujeres en periodo de lactancia con vacunas de ARNm.
Todas las vacunas tienen la eficacia y seguridad requerida para que las personas adultas se protejan correctamente. La vacuna que se te asigne la conocerás en el momento en que acudas a tu cita.
La vacuna que se te aplicará será de acuerdo con la disponibilidad y calendario de vacunación de tu ciudad.
La cantidad de dosis necesaria depende de la vacuna que recibas.
La protección con una sola dosis aún no ha sido totalmente analizada. De acuerdo con los resultados de los diferentes ensayos clínicos, las dos dosis son necesarias para alcanzar la mayor protección con aquellas vacunas de esquema de dos dosis. Si por alguna razón no te administras la segunda dosis en el tiempo indicado, no debes preocuparte, pero será necesario que estés atento para que programes una cita para vacunación lo más pronto posible.
Las vacunas autorizadas han demostrado en ensayos clínicos su capacidad de prevenir la enfermedad, es decir, que son eficaces en los participantes en el estudio. Tras su autorización debe evaluarse su efecto en la población general.
No. A fin de incluir vacunas contra el COVID-19 en la lista de la OMS para uso de emergencia se evalúan su calidad, seguridad y eficacia. Esto es un requisito para las vacunas que se suministran por medio del Mecanismo COVAX y ayuda a los países a acelerar su propia autorización regulatoria para importar y administrar vacunas contra el COVID-19. Sin embargo, los países y las autoridades regulatorias nacionales pueden aprobar el uso en un país de una vacuna contra el COVID-19 que no se haya incluido en la lista de la OMS para uso de emergencia. Solo aquellas vacunas que han demostrado ser seguras y efectivas para prevenir la enfermedad son aprobadas para su uso en la población.
Te recomendamos vacunarte contra el COVID-19 con la primera vacuna que te ofrezcan. Todas las vacunas autorizadas han demostrado su seguridad y eficacia al prevenir el COVID-19 a las agencias nacionales regulatorias de cada país.

En el avance de resultados de ensayo clínico de Fase III, se ha documentado la presencia temporal de dolor en el sitio de inyección, que puede acompañarse de enrojecimiento e inflamación local, fatiga, dolor de cabeza, dolor muscular, dolor de articulaciones, escalofríos, fiebre, vómitos, dolor faríngeo, tos, náusea, diarrea o malestar, algunas personas presentan crecimiento y dolor en algunos ganglios.

Estas manifestaciones han cedido espontáneamente o en algunos casos requieren sólo del uso de analgésicos. Se han reportado muy pocos casos de reacción alérgica grave principalmente en los 15 a 30 minutos siguientes a la aplicación de la vacuna, presentándose entre otra sintomatología, urticaria, comezón, enrojecimiento e hinchazón de los labios, cara, y garganta, confusión, desorientación, mareos, debilidad, dificultad para respirar, aumento de la frecuencia de latidos del corazón, disminución de la presión arterial, pueden presentarse náusea, vómitos, calambres abdominales, diarrea, pérdida del conocimiento, y sensación de que está en riesgo la vida, lo que ameritará asistencia médica inmediata. Para evaluar este riesgo, después de la vacunación, deberás permanecer durante 30 minutos en el área de observación del módulo de vacunación que te fue asignado.

Si ya tuviste COVID-19 y han pasado dos semanas desde tu recuperación, acude a vacunarte. En este momento no hay suficiente información disponible como para afirmar si una persona que estuvo infectada no volverá a infectarse o por cuánto tiempo estará protegida contra el COVID-19; esto se llama inmunidad natural. La evidencia sugiere que es probable que la inmunidad natural contra el COVID-19 no dure demasiado, pero se necesitan más estudios para entender mejor el grado adicional de protección por la vacuna en personas que se han contagiado previamente.

Si tienes alguna reacción alérgica grave, durante los 30 minutos de observación después de la vacunación, habrá personal de salud capacitado para atender esta eventualidad, cada equipo cuenta con un kit de medicamentos específicos y se dispone de una ambulancia para llevarte a un hospital, en caso de requerirse.

Si con muy baja probabilidad, la alergia grave se presentará horas después de que saliste del módulo de vacunación, debes ser llevado inmediatamente al hospital más cercano para recibir atención médica.

Si el evento no es grave o persiste la molestia, acude a la unidad de salud más cercana a tu domicilio, para recibir la atención médica que corresponda.

Las vacunas aprobadas, ya sea por la OMS o por una agencia regulatoria nacional estricta, proporcionan una excelente protección contra la enfermedad grave y la hospitalización contra la variante delta, así como contra otras variantes de preocupación.

Las vacunas contra el COVID-19 funcionan muy bien y son una herramienta fundamental para controlar la pandemia. Sin embargo, ninguna vacuna es 100% efectiva para prevenir la enfermedad en personas vacunadas. Habrá un pequeño porcentaje de personas totalmente vacunadas que seguirán enfermando. Los casos de enfermedad después de la vacunación se producen sólo en un pequeño porcentaje de personas vacunadas. Hasta la fecha, no se han identificado patrones inesperados en la demografía o las características de la vacuna entre las personas con infecciones después de la vacunación.

No. Las vacunas contra el COVID-19 no contienen microchips. Las vacunas se crean para combatir enfermedades y no se administran para seguir tus movimientos. Las vacunas actúan estimulando la producción de anticuerpos de tu sistema inmunitario, de la misma forma que lo haría si te vieras expuesto a la enfermedad.

No. Vacunarse contra el COVID-19 no te magnetiza, ni siquiera en la zona de la vacunación, que suele ser el brazo. Las vacunas contra el COVID-19 no contienen ingredientes que puedan producir un campo electromagnético en la zona de la inyección. Ninguna de las vacunas contra el COVID-19 contiene metales.

No. Las vacunas contra el COVID-19 no modifican ni interactúan con tu ADN de ningún modo. Tanto las vacunas ARNm como las de vectores virales contra el COVID-19 les dan instrucciones (material genético) a nuestras células para que comiencen a generar protección contra el virus que causa el COVID-19. Sin embargo, el material nunca ingresa al núcleo de la célula, que es donde se encuentra nuestro ADN.

No. La vacuna contra la influenza no brinda protección contra el COVID-19. Este virus es tan nuevo y diferente que necesita su propia vacuna. Aunque la vacuna contra la influenza no es efectiva para el COVID-19, vacunarse es muy recomendable para proteger la salud.

El aislamiento es una medida voluntaria pero la mejor decisión para proteger a quienes te rodean. Por fortuna, todos han aceptado la cuarentena para no diseminar la enfermedad. Hay muchos casos de personas que decidieron ponerse en cuarentena al comprobar que estuvieron cerca de alguien que se enfermó de COVID-19.

El COVID-19 no se transmite por el sudor ni por la sangre. Se propaga mediante gotículas procedentes de la nariz o la boca que salen despedidas cuando una persona infectada tose o exhala.

El virus se contagia con mayor facilidad cuando una persona infectada presenta síntomas, pero también es posible contagiar el virus antes de que haya síntomas. Por eso, lo mejor es tener las manos limpias y no tocarse el rostro.

No hay evidencia científica de que el COVID-19 pueda infectar a los animales de compañía, en especial perros y gatos, y tampoco que puedan contagiar a humanos. Sin embargo, en caso de recuperación en casa es buena idea aplicar las medidas de sana distancia también con ellos.

Actualmente se recomienda que las personas sigan utilizando cubrebocas y evitar tener contacto directo con otras personas para ayudar a prevenir la propagación del virus que causa el COVID-19. Otros factores, que ayudarán a controlar la epidemia dependerá de cuántas personas se vacunaron y cómo el virus se propaga en las comunidades.

Los fumadores son más vulnerables a COVID-19, ya que el acto de fumar supone acercar los dedos (y los cigarrillos, que pueden estar contaminados) a los labios, lo que aumenta la posibilidad de transmisión del virus de la mano a la boca. Los fumadores también pueden padecer una enfermedad pulmonar crónica o tener una capacidad pulmonar disminuida, lo que potencia enormemente el riesgo de enfermedad grave. Fuente: Organización Mundial de la Salud (OMS)

El virus sobrevive en cualquier clima, cálido, húmedo, frío o seco.

El COVID-19 puede contagiar a personas de todas las edades, sin embargo las personas adultas mayores y las personas con enfermedades crónicas, pueden ser más susceptibles a enfermar gravemente.

No hay razón para creer que el frío puede matar el COVID-19. Los climas fríos propician un incremento en la transmisión de enfermedades respiratorias.

No. Es un virus respiratorio que se propaga principalmente por gotitas de saliva expulsadas por una persona infectada al toser o estornudar. No existe evidencia que el COVID-19, pueda transmitirse por mosquitos.

Algunas personas que han padecido COVID-19, tanto si han necesitado atención hospitalaria como si no, siguen experimentando síntomas, entre ellos fatiga y diversos síntomas respiratorios y neurológicos.

Todas las personas que presenten síntomas deben hacerse la prueba PCR, en la medida de lo posible. Las personas que sean asintomáticas pero que hayan estado en contacto estrecho con alguien que esté o pueda estar infectado también pueden considerar la posibilidad de hacerse la prueba.

El tiempo entre la exposición al COVID-19 y el momento en que comienzan los síntomas es, de media, de 5 o 6 días, pero puede variar entre 1 y 14 días. Por ello se recomienda que las personas que hayan estado expuestas al virus se queden en casa, alejadas de otras personas, durante 14 días, con el fin de prevenir la propagación del virus, especialmente cuando no es fácil hacerse una prueba.