Aprender cosas nuevas siempre es fascinante y enriquecedor, pero además es placentero cuando sabes que cuentas con la guía de un maestro que verdaderamente se preocupa por mostrarte el mundo y prepararte para él. Por eso, en su día, queremos homenajearlos e inspirarlos a seguir despertando nuestras mentes.

Como bien decía el filósofo Emmanuel Kant: “Tan solo por la educación puede el hombre llegar a ser hombre. El hombre no es más que lo que la educación hace de él”, y es completamente cierto.

De hecho, en ese sentido uno de los consejos que nos dió Albert Einstein fue: “Intenta no volverte un hombre de éxito, sino un hombre de valor”. Esto porque al ser valioso para los demás, puedes inspirar a otras personas a cambiar el mundo contigo, lo que de alguna manera te convertiría en maestro -cosa que te podría llenar de satisfacción-.

Recuerda que “lo que el maestro es, es más importante que lo que enseña”, según una frase del psiquiatra Karl A. Menninger. De hecho, el gran divulgador de la ciencia, Carl Sagan, nos regaló un dicho que explica mejor lo antes expresado: “Saber mucho no es lo mismo que ser inteligente. La inteligencia no es sólo información, sino también juicio, la manera en que se recoge y maneja la información”. Es decir, siempre hay que entender las lecciones y un verdadero guía se encargará de que así sea.

María Montessori, por su parte, consideraba que “El niño, guiado por un maestro interior, trabaja infatigablemente con alegría para construir al hombre. Nosotros, los educadores solo podemos ayudar… Así daremos testimonio del nacimiento del hombre nuevo”.

Así que “Mantente alejado de aquellas personas que tratan de menospreciar tus ambiciones. Las personas pequeñas siempre lo hacen, pero los verdaderamente grandes te harán sentir que tú también puedes ser grande”, como decía el escritor Mark Twain.

Nunca te detengas y déjate llevar por la idea de Larry Page, uno de los fundadores de Google, “Siempre entrega más de lo que la gente espera de ti”. ¡Sorprende al mundo!

Ve más allá de las cosas


Un maestro no debe simplemente darte los datos, es necesario inspire a encontrar qué hay más allá. Ese impulso puede ser determinante para recontextualizar cada momento y convertirnos en mejores personas.