Dice la frase que “todo en la vida se ve según el cristal con que se mira”. Lo tenemos claro, ¿verdad? Pero ¿qué harías si descubrieras que el vidrio que eliges para ver tu entorno podría ayudarte a estar más sano?

De acuerdo a un reporte de la Universidad de Harvard, pensar positivo ayuda a recuperarse más rápido de enfermedades y cirugías. Incluso, el hecho de ver el “vaso medio lleno” te hace tener un corazón más fuerte, ya que según estudios explicados en el reporte, los pacientes que salieron de diversas cirugías de este órgano y que tenían una mente optimista se recuperaron más rápido y tuvieron menos recaídas que los pacientes con actitud Grinch.

Una mejor presión arterial y defensas que impiden que te contagies de enfermedades virales, y un estado de salud general mucho más fortalecido son algunas de las maneras de cómo podría reaccionar tu cuerpo cuando decides ser del club de los que hacen de la felicidad su bandera.

Incluso, desde el lado emocional según una publicación de Mayo Clinic, el pensarte feliz permite que tengas un mejor manejo del estrés, y así podrías tener menor tendencia a la depresión, menores niveles de angustia y más herramientas para afrontar los momentos de dificultad.


Manos a la obra: ¡a ser feliz!

Ahora que ya estás convencido, ¿cómo puedes empezar a ejercitar tu visión positiva de la vida?

  • Risoterapia, ¡no te acabes!: El reporte de la Universidad de Harvard que citamos al inicio dice que la risa genuina te podría hacer gastar hasta 40 calorías por un periodo de 10 a 15 minutos, además de liberar endorfinas que te ayudan a ser feliz.

  • Dile adiós al drama: Cuando suceda una situación negativa, enfócate en lo que sucede sin hacerlo más grande, no te culpes ni lo asocies de manera personal. Recuerda que hay muchas tonalidades de grises en esta vida.

  • Identifica tus pensamientos: Aunque vayas a mil por hora, al menos una vez al día, haz una pausa mental para observar lo que estás pensando. Uno de los factores más importantes para fortalecer el pensamiento positivo es identificar los momentos en donde el lado oscuro se dispara para detenerlo a tiempo.

  • Rodéate de personas positivas: Evita rodearte de personas tóxicas que gastan tu energía. Mejor comparte momentos con gente que te inspire a verle el lado amable a la vida.

  • Practica el diálogo personal que te aliente:  Sé gentil y compasivo contigo mismo. Evita juzgar tan duro a los demás (y a ti mismo) y, tan pronto identifiques que un pensamiento negativo está por salir de tu boca, cámbialo por una observación contraria.

Recuerda que ser optimista es un camino y no una meta, por lo que te invitamos a que seas paciente y practiques todos los días esta forma de pensar que podría ofrecerte grandes ventajas: como el sentirte mejor y estar más saludable.