Su nombre es sinónimo de respeto, no todos están dispuestos a poner un poco de salsita de chile habanero a un delicioso taco de cochinita -o de cualquier otra cosa-. Claro que para imponer límites, la capsaicina está siendo usado para algo más

Hay empresas que lo están añadiendo al recubrimiento de los cables eléctricos para enchilar a los ratones que quieran darse un festín; es un efectivo anticorrosivo añadido a los barnices de los barcos, pues evita que las algas se peguen y se lo coman; además de usarse como agente irritante en el gas pimienta -así es, la capsaicina es la que te hace llorar y no otra cosa-.

Ya sabemos que para quitamos lo enchilado podemos tomar agua Ciel, o una Coca-Cola; sin embargo, lo más efectivo es un poco de Leche Santa Clara, por sus proteínas. Aunque para quitarnos el efecto del gas pimienta habría que darnos un buen baño de lácteos. Bueno, eso nos haría tener una piel suave y humectada como la de Cleopatra. La última reina del antiguo Egipto habría disfrutado de un ful medames con un poquito de habanero. ¡Seguro, a todos asusta, pero también gusta!

Aún queda mucho por saber del chile habanero y de la Industria Mexicana de Coca-Cola.