A pesar de todos los cambios que generamos en nuestro planeta, existe una aptitud de la naturaleza en la que tras la perturbación, es capaz de regenerarse en un tiempo determinado sin alterar significativamente sus características y funcionalidades, esto es la resiliencia de los ecosistemas, el camino hacia el desarrollo sostenible.

Esta característica natural comprende procesos físicos y ciclos biogeoquímicos regenerativos; es decir, se reconstruye el ecosistema afectado, pero también este procedimiento tiene un límite. En otras palabras, los impactos ambientales provocados por nosotros reducen esta capacidad de recuperación, lo que trae consecuencias de importancia para el lugar donde habitamos y para nosotros, por ejemplo, en el flujo de bienes y servicios de los ecosistemas a la sociedad.

El límite natural

La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) advierte que en el último medio siglo, el número de grandes desastres naturales se ha multiplicado por nueve y la cantidad de pérdidas alrededor de estos hechos se ha incrementado 25 veces. Muchos ecosistemas están colapsando por el impacto del cambio climático sobre su resiliencia, esto significa que el nivel de resistencia ha sido sobrepasado y la reversión de sus efectos no es seguro.

Ante esta situación, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) señala que una resiliencia débil provoca la degeneración del espacio de vida de sus habitantes y la disminución de beneficios para el desarrollo que hasta ese momento se hayan obtenido.

Por su parte, los científicos señalan que no existe un tiempo específico de cuándo terminará esta capacidad de la naturaleza para regenerarse debido a la gran cantidad de problemas actuales que la afectan, como la sobrepesca o el vertido de basura en los mares.

Por lo que si nos enfocamos en avanzar hacia este punto, es necesario que haya una relación fructífera entre la parte económica, social y ambiental. Es aquí donde la resiliencia juega un papel esencial en la interacción entre los sistemas sociales y naturales sin dejar de lado las políticas y estrategias que impulsen el objetivo de un desarrollo sostenible, considerando también el ámbito individual, institucional, científico, tecnológico y ecológico.

Ahora que ya sabes que la resiliencia impacta positivamente en la naturaleza, toma el control y lleva a cabo acciones que guíen tus pasos hacia la sustentabilidad consumiendo alimentos locales y de temporada, controlando tu consumo de energía, reduciendo tu huella de carbono al utilizar un calentador de agua (boiler) de paso o solar, aprovechando más la bici y menos el automóvil.

En la Industria Mexicana de Coca-Cola, nos preocupamos porque esta capacidad natural no se reduzca y por eso, devolvemos toda el agua que utilizamos en nuestros productos, compartimos el Círculo Virtuoso del Reciclaje contigo, así como otras acciones,  para que nuestro planeta sea un mejor lugar para vivir.