¿Te imaginas un Santa Claus pequeñito con la forma de un elfo? Así era como lucía a finales de 1800, cuando la imagen del embajador de la Navidad se representaba de muchas formas basada en diferentes leyendas y cuentos.

No fue hasta 1931 que el ilustrador Haddon Sundblom le dio la imagen que ahora reconocemos en el mundo entero, gracias a una petición de Coca-Cola para crear el personaje de Santa Claus de semblante bonachón.

Ilustración para Coca-Cola publicada en 1937


Su ilustración estuvo inspirada en un poema “The Night Before Christmas” (La noche antes de Navidad), escrito por Clement Clarke Moore y que decía: ¡Sus ojos, cómo brillaban! ¡Qué alegres eran sus hoyuelos! ¡Sus mejillas eran como rosas, su nariz como una cereza!... ¡Y su barba era blanca como la nieve; tenía una cara ancha y una pequeña panza redonda que se sacudía con su risa, como un tazón lleno de jalea!”.

La imagen que dio la vuelta al mundo

En un inicio, Sundblom ilustró la imagen de Santa Claus usando un modelo de carne y hueso: su amigo Lou Prentiss, un vendedor jubilado, y para los demás personajes, les pedía posar a vecinos. Incluso, llegó a posar él mismo para captar los gestos humanos y darle vida al señor bonachón de carcajada contagiosa.

Campaña de Santa Claus en 1964



Fue de 1931 a 1964 que Sundblom creó ilustraciones de Santa Claus para las campañas de Coca-Cola, en donde lo mostraba divertido en diferentes situaciones: visitó a los niños en la Nochebuena, abrió refrigeradores para satisfacer antojos, posó con juguetes y duendes y hasta le pidió a un perrito guardar silencio para poder entregar regalos.

Sin duda alguna, todos sabemos que este viejito bonachón se ha convertido en un personaje entrañable que representa todo lo bueno del mundo durante la época de Navidad.