De acuerdo con algunos documentos relacionados con Richard Feynman, Premio Nobel de Física y divulgador científico, él podía hacer de cualquier historia un relato interesante. Claro que para lograrlo, desarrolló una técnica que le permitía explicar distintas cuestiones a través de una anécdota; esta se convirtió en una herramienta de aprendizaje. Y es que, según él mismo, no es lo mismo saber el nombre de algo, que saberlo.

Feynman fue galardonado con el Nobel en 1965 por sus contribuciones a la física cuántica. Su método de aprendizaje se concentra en cuatro sencillos pasos que cualquiera puede aplicar ya que, como decía, todo se basa en comprender:

Método Feynman

1. Escoge un concepto: ¡Lo que sea! Ten claro qué quieres aprender y anótalo.

2. Enséñalo: Trata de describirlo de la manera más simple, como si se lo explicaras a un niño pequeño.

3. Retrocede: Repasa tus apuntes e identifica lo que te falta o no pudiste enseñar. Céntrate en esos puntos y vuelve a comenzar. Este es el momento donde comienzas a aprender.

4. Revisa y resume: Lee lo que escribiste. Asegúrate que sea lo más simple posible y léelo una vez más en voz alta.

Si lo puedes explicar fácilmente, ¡ya aprendiste algo nuevo!

Esto se debe a que la técnica de Feynman, nos lleva de la mano para hacernos aprender algo a través de explicar a otros un concepto de una manera simple por medio del habla.

Primero debemos entenderlo nosotros mismos y ponerlo en palabras. Literalmente es: comprender por medio del lenguaje.

Como un complemento te compartimos algunas de las reflexiones de Feynman:

"Tengo un amigo que es artista y a veces expresa una opinión con la que no estoy de acuerdo. Toma una flor y dice: 'Mira qué bonita es' y yo concuerdo”. Luego el amigo de Richard decía: “Como artista, yo puedo ver cuán bella es. Pero tú, como científico, lo desarmas todo y le quitas la gracia”. Y es ahí cuando Feynman pensaba que ya no tenía la razón.

A lo que respondía: "Para empezar, la belleza que tú ves está a la vista de todos. Incluso la mía, creo yo. Quizá yo no tenga tu refinamiento estético, pero puedo apreciar la belleza de una flor. Al mismo tiempo, yo veo mucho más en la flor de lo que ves. Puedo imaginar sus células y las complejas acciones que ocurren en su interior. Y eso también es bello. Por ejemplo, que los colores hayan evolucionado para atraer a los insectos, significa entonces que los insectos pueden apreciar el color. Y eso significa que les es bello también”, decía.

Y entonces te preguntas: ¿Por qué les resulta estético también? ¿Acaso la estética la perciben todas las formas vivas de la naturaleza? Es cuando no entiendo por qué cuestionas la belleza de las cosas”, finalizaba.

Como puedes ver, el método Feynman es uno de los caminos que se tienen para aprender de una manera más sencilla. Sólo hay que abstraer las ideas centrales, hacerlas simples, acomodarlas de una forma lógica y ¡listo! Serás capaz de entender hasta los conceptos más complejos, no solo saber su nombre.