Por: Diego Alcubierre

Director General del Centro de Estudios en Medio Ambiente y Energías Renovables 

Pues ahí lo tienes, cada gota de agua que ahorramos es energía que se deja de consumir para llevarte esa agua, de igual manera, cada watt de energía que ahorramos es agua que no se utilizó para producir esa energía.

Parece complejo, pero en realidad es muy sencillo. Aquí va la explicación.

El agua, en sus corrientes naturales, genera energía al moverse y desde hace cientos de años se ha utilizado como una fuente de energía limpia, aprovechando la fuerza de las corrientes y caídas de agua para mover turbinas que generan energía, desde molinos de agua simples, hasta enormes turbinas submarinas que generan grandes cantidades de energía. De forma limpia y sustentable.

Con la tecnología y la industria se desarrolló la energía hidroeléctrica, la cual utiliza enormes caídas de agua fabricadas artificialmente para generar electricidad a nivel masivo. Este tipo de generación energética, aunque bastante común y menos “sucia” que otras, no es muy sustentable que digamos ya que requiere inmensas cantidades de energía, materias primas de construcción, terreno, vida silvestre e incluso vidas humanas.

Esta es la manera en la que el agua genera energía. Ahora bien, ¿cómo el ahorro de agua favorece el ahorro de energía?

El agua que se utiliza en los hogares, comercios, ciudades, industria, y prácticamente cualquier actividad se encuentra en ubicaciones remotas. En la antigüedad los seres humanos se sentaban cerca de las fuentes de agua para abastecerse de forma eficiente, sin embargo, cada vez somos más y no todos podemos estar cerca de las fuentes de agua. En ocasiones el agua debe recorrer unos pocos metros, en otros un poco más y en la gran mayoría de los casos, el agua debe recorrer kilómetros y kilómetros.

Estos recorridos requieren energía para la fabricación, instalación y operación de bombas y tuberías a gran escala, el transporte en vehículos y el acarreo local. También se requiere de energía para utilizar el agua incluso cuando ésta ya se encuentra en los hogares o instalaciones comerciales, para hacerla subir y que tenga presión o incluso para el uso de bombas e hidroneumáticos.

Cada gota de agua trae consigo una huella energética y un impacto ambiental.

Y entonces, ¿cómo podemos ahorrar energía en el consumo de agua?

Número uno, consumamos menos agua. Reduzcamos nuestro consumo de agua al mínimo, y ¿cómo?  Pues bien, podemos llevar a cabo las siguientes acciones de ahorro de agua.

  • Usar solamente el agua indispensable
  • Revisar y arreglar fugas
  • Cerrar bien todas las tomas de agua
  • Cambiar las llaves y salidas de agua por aparatos de bajo consumo y con aireadores

Número dos, aprovechar toda el agua que ya usamos para utilizarla de nuevo. En pocas palabras: Reciclaje de Agua. Para lograrlo:

  • Capta toda el agua que usas para tus actividades diarias: Del hogar o del comercio (regaderas, lavamanos, lavado, etc.) y utilízala para una segunda tarea, jalarle a los baños o riego. Esto puede hacerse de forma rudimentaria con baldes y cubetas o bien, con el uso de sistemas diseñados para ello que filtran y distribuyen el agua de forma autónoma.
  • Recolecta el agua de lluvia: Un sistema de captación de aguas pluviales puede instalarse en casi cualquier casa edificio o construcción, los hay muy sencillos y de instalación casera (como los que puedes aprender con los cursos de CEMAER) o complejos para aplicaciones comerciales o industriales.  Con este tipo de sistemas el agua de lluvia que cae sobre los techos e incluso espacios bajos, puede captarse y llevarse hacia una cisterna  en donde se filtra y desinfecta y se regresa a la tubería para ser utilizada de forma convencional.
  • Puedes también aprovechar las aguas negras a través de sistemas de tratamiento que las habilitan para riego y otras aplicaciones diferentes al consumo humano o animal.

¿Lo ves? Ahorrar agua es ahorrar energía y viceversa. Todos podemos hacerlo, sólo se necesita un poco de conciencia y una pizca de esfuerzo. El agua es un recurso que se agota y es responsabilidad de todos y cada uno de nosotros cuidarla para proteger la subsistencia humana y de todas las demás especies que habitamos este planeta inigualable.

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