La capa de ozono, descubierta por científicos franceses en 1913, es una zona de la estratósfera terrestre capaz de absorber entre el 97% y 99% de la radiación ultravioleta que llega a nuestro planeta desde el Sol. De no existir o de estar altamente dañada, el astro rey causaría quemaduras severas a los seres vivos, poniendo en riesgo la vida misma. Por lo anterior, su estudio y análisis es prioridad para la comunidad científica desde hace muchos años.

A lo largo de la historia, la actividad humana ha incidido en el comportamiento de la naturaleza y sus ciclos y en ocasiones ha sido problemática. Uno de estos casos es, precisamente, el daño a la capa de ozono debido a las emisiones de clorofluorocarbonos (CFC) a la atmósfera, estos son productos químicos que contienen cloro, flúor y carbono, todos ellos capaces de reaccionar y afectar la capa de ozono. Estos gases se utilizaban como disolventes de limpieza (desodorantes), refrigerantes, propulsores de aerosoles y otros productos como las espumas.

Para revertir tal daño, en 1987 se prohibió en todo el mundo el uso de CFC, quedando ello plasmado en el Protocolo de Montreal. Según estudios recientes, como el publicado en la revista Science y en el cual se utilizaron satélites, globos meteorológicos y simulaciones de modelos, tal medida está generando sus primeros resultados positivos y la capa de ozono ya detuvo su deterioro e, incluso, está comenzando a recuperarse.

Aportando desde casa


A pesar de esta buena noticia, la humanidad no puede relajarse y lo importante es saber que desde nuestros hogares podemos emprender acciones para que dicha tendencia positiva continúe. Aquí algunas recomendaciones:

  • Si tienes aire acondicionado que usa gases CFC, mantenlo en buen estado. De no ser así, el CFC que utiliza pueda llegar a la atmósfera. Si vas a comprar uno asegúrate que no haga uso de estos elementos gaseosos.

  • En caso de que tu refrigerador no enfríe debidamente, llama al técnico, es posible que tenga fugas y los CFC en su interior se estén liberando a la atmósfera. Algunos de los aparatos más modernos no utiliza estos materiales.

  • Minimiza el uso de aire acondicionado y/o calefacción dado que, sea dispositivo moderno o antiguo, el procesamiento de los gases utilizados para enfriar o calentar podrían emitir moléculas que se descomponen por el efecto de los rayos ultravioletas y dañan la capa de ozono.

  • Aunque ya no son comunes, evita adquirir y luego usar aerosoles o spray cuya composición contenga gases CFC.

  • Si requieres comprar material aislante para algún trabajo en casa u oficina, confirma que no contengan CFC. Hay otras opciones que pueden servir también de aislantes y no contaminan el medio ambiente; un ejemplo es el corcho.

  • Los extintores contienen una sustancia química denominada halón, que es muy agresiva para la capa de ozono. Por ello su uso debe darse en situaciones extremadamente necesarias.

Contribuimos a cuidar el medio ambiente y la capa de ozono

Para disminuir nuestra huella de carbono y preservar la capa de ozono, en la Industria Mexicana de Coca-Cola aplicamos tecnologías de uso eficiente de energía en nuestros equipos de refrigeración, que además son de última generación y no emplean CFC que pueda escapar y dañar la atmósfera. Además, cada año invertimos en la renovación de nuestra flota vehicular de distribución, de modo que sus sistemas de refrigeración, calefacción y/o aire acondicionado son de reciente fabricación.

También hay que decir que dichos vehículos hacen un uso más eficiente de combustibles, por lo que contaminan menos. Incluso desde hace años operamos vehículos eléctricos. Con todas estas medidas ahorramos alrededor de 31 millones de Kwh, equivalente a retirar de circulación más de 8,200 autos. Además, en promedio, el 26% de la energía eléctrica que consumen nuestras plantas embotelladoras proviene de fuentes renovables como la eólica y biomasa.

Esperamos que tú también te unas al esfuerzo del cuidado al medio ambiente que todos realizamos desde nuestros espacios.