The Electrical Machine and Equipment Company-Emeco en Hanover, Pennsylvania es un socio de negocios inusual para Coca-Cola. Aún más extraño es el producto de sus esfuerzos conjuntos: una silla de plástico al estilo de los años 40.

La historia comenzó hace unos años, cuando Coca-Cola buscaba socios para obtener ideas para reutilizar las botellas de plástico en las que se envasan los productos de la compañía, junto con los de muchas otras empresas.

"Queríamos demostrar que algo hecho de plástico reciclado puede ser de alta calidad, duradero y deseable", dice Kelli Sogar, Director Ejecutivo de Licencias Globales en Coca-Cola. En la sorprendente colaboración con Emeco, "las dos compañías descubrieron una pasión compartida por el diseño y el compromiso con el medio ambiente."

Emeco fue recomendado como un socio potencial por Paola Antonelli, Curadora Ejecutiva del Departamento de Arquitectura y Diseño del Museo de Arte Moderno de Nueva York. Antonelli compartió con Coca-Cola la extraña historia interna de Emeco: la empresa fue fundada en 1944 para proveer a la marina americana una silla resistente y ligera para ser utilizada en buques y bases como parte del esfuerzo de guerra. Las sillas debían ser de aluminio, un metal cuya fundición y producción había sido el enfoque de la industria aeronáutica, parte del enorme "arsenal de la democracia" de la Segunda Guerra Mundial.

Encontrar nueva relevancia

Tras la guerra, grupos militares y otras agencias gubernamentales continuaron ordenando la silla, cuyo nombre era simplemente 1006 (la “diez cero seis”), para bases e instituciones de todo el mundo, aunque cada vez lo hacían menos. Prácticamente no había un mercado de remplazo para las casi indestructibles sillas de aluminio.

Cuando Gregg Buchbinder adquirió la compañía a finales de la década de los 90, ésta estaba dando sus últimas patadas. Sin embargo, se dio cuenta de algo interesante: recibían pequeñas órdenes para la silla de lugares inusuales, como The Paramount Hotel en Nueva York (que estaba rediseñando Philippe Starck para el hotelero Ian Schrager) y Giorgio Armani en Milán. Los arquitectos y diseñadores habían redescubierto la silla y les pareció atemporal, básica e icónica. Nacida de una necesidad en tiempos de guerra, era el Jeep de las sillas: un diseño tan perdurable como las sillas mismas.

Un enfoque natural en la sustentabilidad

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El taburete Emeco Broom fue creado por Philippe Starck y Emeco, y está hecho de residuos postindustriales -75% de desechos de polipropileno y 15% de fibra de maderas de manofactura.

Buchbinder decidió apostar por lo que Emeco había hecho bien y hacer sustentable la misión de la compañía. Gran parte de su niñez la vivió en California y en la playa, por lo que preservar la naturaleza era importante para él, además de que creía que un nuevo papel para Emeco debería tener un impacto positivo en el medio ambiente. La silla  Navy 1006, como se le conoce comúnmente, empleaba chatarra de aluminio, pero el objetivo no sólo era usar material de desperdicio, sino consumir la menor energía posible—requiere 95% menos energía usar aluminio reciclado—y generar el mínimo de desperdicio en la fabricación de hermosas y duraderas sillas.

Buchbinder forjó un número de alianzas de alto perfil con los diseñadores y arquitectos que valoraban la silla: Philippe Starck, Frank Gehry, Norman Foster, Jean Nouvel, Konstantin Grcic y el diseñador en jefe de BMW, Adrian van Hooydonk. Sin embargo, cuando Coca-Cola se acercó a él en el 2006, recuerda, tenía miedo de tratar con una compañía tan grande y le preocupaba que cualquier proyecto se convirtiera en mera promoción. Después, echando un vistazo a la historia, se tranquilizó. Encontró algo en común con la herencia de estas compañías que a simple vista parecerían muy diferentes.

Emeco surgió en una era de chatarra en tiempos de guerra y de reciclaje nacido del patriotismo. Sus sillas se usaban en todo el mundo donde había estadounidenses en servicio. Coca-Cola también era conocida por su larga historia de reutilización, principalmente de la botella de vidrio clásica. También compartía el espíritu patriótico de los 40, en especial la promesa que en 1941 hizo el líder de Coca-ColaRobert Woodruff: cualquier persona con uniforme debería poder comprar una botella de Coca por 5 centavos, sin importar dónde estuviera ni cuánto le costara a la compañía.

Buchbinder entonces se dio cuenta de que “la persona que estaba sentada en una silla Emeco en aquel entonces probablemente estaba también tomando una Coca-Cola”.

Enfrentándose a los retos del suprareciclaje

La asociación significaba que Emeco tenía que lidiar con los retos de reutilizar el plástico PET, que son mucho mayores a los de reutilizar aluminio. “El 95% de todo el aluminio alguna vez refinado sigue estando en uso”, dice Buchbinder. “Esto se debe a que es costoso refinar el aluminio y relativamente poco costoso reciclarlo”. Pero PET es diferente. Es relativamente sencillo usar PET para fabricar productos como playeras y alfombras, pero muy difícil suprareciclar PET en una silla estructural.

El proceso conlleva mucho más que sólo derretir y remodelar, ya que todo depende del producto final. Por lo tanto, le llevó años a los químicos, así como al Jefe de Productos de Emeco, Magnus Breitling, y a otras partes, obtener la fórmula adecuada para el nuevo material llamado rPET.

La textura y el color eran críticos. “Primero esperábamos que el material fuera traslúcido con muchos colores brillantes flotando”, dice Buchbinder. Eso no sucedió. Sólo algunos colores eran prácticos. “Para la textura, intentemos alejarnos del color brillante de algunos productos reciclados. Queríamos algo con aspecto clásico, no moderno”.

Uno de los problemas de manufactura, Sogar recuerda, era el siguiente: “para crear una fórmula rPET que fuera lo suficientemente fuerte para producir muebles comerciales necesitábamos que los especialistas en BASF y Emeco desarrollaran una técnica de moldeado avanzada”.

Cuando el producto nuevo se asemeja a una sembradora o receptáculo de desperdicios, las demandas para el material son menos críticas, nota Buchbinder. “Pero una silla tiene que ser firme”.

Finalmente, en el 2010, el producto terminado estaba listo: una versión atractiva de la silla Emeco original hecha de rPET. Para dar seguimiento al uso de nombres numéricos de la compañía y debido a que cada silla estaba hecha con 111 botellas recicladas de Coca-Cola, fue llamada la silla Navy 111 y lanzada en la Feria del Mueble de Milán. Uno de los colores disponibles, y una feliz coincidencia, era rojo Coca-Cola. Dato curioso: ese color rojo resultó ser uno de los colores más prácticos y duraderos de la silla.

Lo que otras compañías pueden aprender de la silla Navy 111

Buchbinder de inmediato comenzó a recibir llamadas sobre el proyecto, y dice que aprendió muchas lecciones que podrían ser útiles para otras empresas que quieren cuidar el medio ambiente.

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Este banco, que tiene la forma del fondo clásico de la Silla Navy, fue hecho con madera de granero recuperada y tallada por artesanos Amish. Surge de una nueva colaboración entre Emeco y la empresa de diseño japonés Nendo.

“Antes que nada, no hay que abrumarse por el alcance de los problemas. Sabía que éramos una pequeña compañía y nos preguntábamos qué podíamos hacer que fuera significativo y no sólo una gota de agua en un océano”. Pero se dio cuenta de que podían hacer algo importante.

También recomienda no tener miedo de trabajar con una empresa grande. “Pensé que nuestra pequeña empresa se perdería al lado de ellos y que sería difícil para mí encontrar a la gente adecuada en una compañía tan grande”, dice. “Pero de hecho, sucedió lo contrario. Al ser tan grande, una compañía como Coca-Cola está en contacto con muchos otros socios y proveedores, y dichos proveedores dan atención a cualquiera que llegue a ellos a través de clientes más grandes, como Coca-Cola".

Buchbinder cree que predicar con el ejemplo puede magnificar el efecto práctico de programas como la silla Navy 111. “Hasta la fecha, hemos usado 12 millones de botellas, pero ése es sólo un paso para reducir el problema. Si hacemos que se vuelva moda usar materiales reciclados e inspirar a otros, podemos tener un impacto más significativo. Es una época emocionante para compañías como la nuestra”.

La asociación detrás de la silla puede ayudar a cambiar la forma en que se ven las botellas, dice Sogar. “En The Coca-Cola Company, visualizamos un mundo en el que nuestros envases no son vistos como desperdicio, sino como un valioso recurso”.

Nuevos proyectos de sustentabilidad

La más reciente colaboración sustentable de Emeco es con Nendo, una firma de diseño japonesa. Las compañías se reunieron cuando Nendo ordenó varias sillas Navy 111 para un proyecto en Tokio. (Nendo, cuyo principal diseñador es Oki Sato, había trabajado con Coca-Cola en un proyecto para readaptar vidrio y convertirlo en vajillas artísticas llamado “The Bottleware").

Emeco_vajilla

Coca-Cola también colaboró con Nendo para crear vajillas hechas de botellas recicladas. 

Ahora, Nendo ha creado 'The SU Collection” para Emeco, una nueva línea de bancos y mesas construidas principalmente con materiales recuperados o reciclados. Los bancos usan la forma del asiento de la silla Navy 1006 y están hechos de tres diferentes materiales:

  • El material para los asientos de roble reclamado sólido fue obtenido de viejas estructuras arquitectónicas en Estados Unidos y tallado por artesanos amish en Pennsylvania.
  • Los asientos Eco-Concrete están hechos de concreto ecológico, que consiste de 50% botellas de vidrio recicladas y 50% CSA (cemento de sulfoaluminato de calcio), el cual requiere de mucha menos energía para producir.
  • Y la tercera opción, los asientos de polietileno reciclado, que están hechos de 75% contenido post industrial y 25% contenido post consumo.

La línea hizo su debut en la Feria del Mueble de Milán en abril y también en la Feria Internacional de Muebles Contemporáneos en Nueva York en mayo.

El nombre de la colección, SU, proviene de un término japonés que significa básico y sencillo, términos que también podrían definir la belleza de la silla Navy 1006 original y de la estética de diseño enfocada en la sustentabilidad de la compañía en la actualidad.