Querer usar el agua de lluvia es posible, pero se obtiene un suministro  no potable de este recurso. Sin embargo, aunque no se puede beber, sí podríamos aprovechar el líquido para diversas tareas domésticas, lo que ayudaría  a disminuir el gasto de agua para consumo humano y reducir su desperdicio por el drenaje.

Aunque los científicos continúan buscando la manera de convertir el agua de lluvia en un recurso 100% potable. Como bien lo explica la Comisión de Calidad Ambiental de Texas, el líquido proveniente de una tormenta puede estar cargado de diferentes agentes y sustancias como: metales, minerales, químicos y microorganismos. Lo que hace, hasta el momento, que su uso doméstico sea enfocado a funciones exclusivas de higiene y limpieza, como lavar el auto o regar las plantas.

Aprovechar el agua de lluvia en acciones tan simples como las ya mencionadas, representan un gran avance. Para tener una visión más amplia al respecto, podemos tomar el ejemplo planteado por el Instituto tecnológico de Massachussets (MIT), donde en una aldea, un plan similar a esta idea impulsó el desarrollo agrícola y sanitario de la comunidad.

Otro claro ejemplo de la captación de agua pluvial con una utilidad en beneficio de una comunidad, son el conjunto de techos captadores que ayudó a construir Coca-Cola. Se han instalado 414 de estos de 2011 a 2015, favoreciendo a 42,461 personas, hasta ese momento. Hoy en día, el agua captada y filtrada es empleada por distintas poblaciones con fines agrícolas e higiénicos.

Agua pluvial: un camino de purificación

La organización neozelandesa Smarter Homes, demuestra que el uso del agua de lluvia consiste en tres simples pasos: la recolección, filtrado y almacenamiento. Sin embargo, en cada uno de estos, se deben cuidar aspectos técnicos muy específicos. El uso final del agua, la capacidad de almacenamiento y prevenir la contaminación del líquido, son factores que en todo momento no deben dejarse a un lado.

Como lo detalla Rainwater Harvesting, una organización de captación de agua agrícola, el proceso de recolección inicia cuando la lluvia llega a una superficie que recibe la precipitación y la dirige al sistema. Ésta puede ser un techo, recipientes e incluso una malla. Ahí se encontrará con una coladera que le quitará toda la basura de gran volumen, como hojas o desechos materiales. Pasando así a la sección de conductos.

Cuando el agua pasa por los conductos se inicia el proceso de filtrado. La mayoría de sistemas cuentan con un estándar de dos filtros: uno de carbón y uno de arena. El nivel de purificación del agua depende directamente de su uso final, puntualiza la organización pro-reutilización del agua Wholly H2O.

El proceso de filtración libra al líquido de turbiedad, polvo en el aire y algunos microorganismos que pudieran encontrarse en el agua. De acuerdo a la revista de divulgación científica de la UNAM, esta parte del sistema se denomina “tren de filtrado”, y retiene impurezas de hasta 50 micras, es decir ¡menores al grosor de un cabello! Después de esto se da paso al almacenamiento, que como su nombre lo indica, es resguardar de impurezas lo captado para su uso posterior.

Este es quizás el paso más importante y el de mayor cuidado. Tal como lo aclara otro estudio del MIT, si no se contara con un almacenamiento óptimo, la captación y el filtrado no serían eficaces. Y por supuesto, el agua reunida, no contaría con los niveles mínimos de aprovechamiento.

Los métodos más comunes de almacenado son tanques y cisternas. Mismos que como recomienda la International Rainwater Harvesting Alliance, deben ser lavados y desinfectados periódicamente. El sistema de distribución de este tanque a toda la instalación donde se ocupe el líquido, puede ser muy variada. Algunos usan bombas en las cisternas para impulsar agua a los tinacos u otros se sirven directo del depósito mediante un sistema de gravedad.

En el caso de que quisieras implementar un sistema de captación de lluvia en tu hogar, puedes encontrar varios modelos para hacerlos tú mismo. Como el que ofrece por ejemplo el Colegio de Ciencias Agrícolas de Penn State, mismo que se expone en medidas promedio, materiales fáciles de conseguir y que puede adaptarse fácilmente para realizarse entre toda la familia.

En la Industria Mexicana de Coca-Cola estamos comprometidos con el cuidado al medio ambiente y el uso responsable del agua, por ello redujimos en un 34% el uso de este recurso en nuestras operaciones diarias en comparación con el año 2002. Por otro lado, a través del Programa Nacional de Reforestación y Cosecha de Agua devolvemos a la naturaleza más del 100% del agua que utilizamos en nuestros productos.

Únete a las ganas de cuidar el medio ambiente y aprovecha la lluvia, además de hacer un uso más responsable del agua. Recuerda que juntos construimos el México que queremos, así que sé parte de #YoMeSubo y ayuda en la construcción de un mejor futuro.