Fue hasta finales del siglo XIX que aparecieron la alta costura y los desfiles, esto a raíz de que la Emperatriz Eugenia de Montijo hiciera un encargo al diseñador inglés, Charles Frederick Worth. Los vestidos encantaron a la monarca y se convirtió en influencer del modisto, lo que hizo que las mujeres de la clase alta europea comenzaran a buscarlo.

Para asegurar las ventas, a Worth se le ocurrió comenzar a presentar sus colecciones de vestidos sobre “maniquíes de carne y hueso”, dando así origen a las pasarelas, las temporadas y la alta costura. Antes de esto, los costureros sólo mostraban bocetos a sus posibles compradoras.

Seguramente durante las reuniones consentía a sus clientas con algún refrigerio y algo de tomar. Es una lástima que en esa época no existiera la Industria Mexicana de Coca-Cola, porque seguro habría podido ofrecerles un portafolio de casi 70 opciones de productos, que van desde agua, hasta bebidas bajas o sin calorías. Así, entre vestido y vestido podrían elegir la que mejor fuera con su estilo de vida.

No cabe duda que aún queda mucho por saber de la alta costura y de la Industria Mexicana de Coca-Cola.