Te invitamos a conocer a los millennials, aunque no lo creas, tienen un consejo para las compañías.

Para la Generación X y los Baby Boomers los millennials son personas que quieren trabajar menos porque buscan un "balance entre el trabajo y su vida personal". Pero esto, no es lo que significa para ellos. Controlar su número de horas laborales no se encuentra ni siquiera en el primer 50% de sus preocupaciones. Ellos buscan ser más flexibles con su tiempo.

Jennifer von Pohlmann está ocupada. En su cargo como gerente de relaciones públicas para la compañía de seguimiento de ejecuciones hipotecarias, RealtyTrac, Jennifer, de 29 años, trabaja cerca de 55 horas a la semana, pero no siempre lo hace en la oficina. Con mucha frecuencia revisa los correos electrónicos de trabajo en su casa, y también se pone al día con su correo personal y con su Facebook en el trabajo. De ser necesario, ella vendría a la oficina a las 4:00 am.

Pero Jennifer también ocupa parte de su tiempo en el gimnasio de la compañía, y afirma que su jefe entiende si ella debe salir de la oficina para la sesión de fotos de compromiso previa a la próxima boda.

Jennifer es un ejemplo del balance trabajo-vida al estilo millennial, no del concepto que tenía tu abuela o incluso del que podría tener tu madre, sino una definición más flexible e integrada, y además, relacionada con la tecnología.

De acuerdo con un estudio que realiza todos los años la compañía consultora de imagen de marca de empleadores en el mundo, Universum, continuamente los millennials estiman el balance trabajo-vida por encima de todas las demás metas profesionales. A veces los jefes miran esta encuesta y no les gusta lo que leen, y piensan que los millennials son unos perezosos malcriados.

No es cierto, dice Melissa Murray Bailey, presidenta de Universum de las Américas, "los millennials tienen mala fama porque las personas que pertenecen a la Generación X y los Baby Boomers escuchan 'balance trabajo-vida’ y creen que quieren trabajar menos. Eso no es lo que significa para ellos. Controlar el número de horas laborales no se encuentra ni siquiera en el primer 50%. Lo que quieren es ser más flexibles con su tiempo”.

En el pasado, con frecuencia el balance trabajo-vida significaba establecer límites firmes entre el trabajo y las actividades familiares o de ocio y negociar previamente con el jefe para tener un día home office o tiempo libre para asuntos personales. Hoy en día, para los millennials, significa no establecer límites y esperar que el jefe esté de acuerdo con un horario de trabajo que incorpore, sin problema, tiempo personal, siempre y cuando el trabajo se realice.

Prioridades diferentes

"Es un sentido diferente de prioridades", señala Sean Bisceglia, presidente de Scout Exchange, un mercado en línea que conecta a compañías con reclutadores. Recientemente, esta firma encuestó a 20,000 profesionales de Recursos Humanos acerca de los millennials, y les preguntó sobre el balance trabajo-vida y otras inquietudes. Bisceglia también está familiarizado con el tema en su propia compañía, que cuenta con unos 55 empleados, 70% de los cuales son menores de 30 años.

Los millennials no son holgazanes, pero según reveló la encuesta de Bisceglia, sí salen de la oficina para practicar pasatiempos como yoga, pasear en bicicleta y otros. "Las generaciones anteriores practicaban esos pasatiempos después del trabajo o los fines de semana", dice Bisceglia.

Existe otra diferencia notoria: "Ellos no preguntan, se van. Es, 'tengo que ir a mi partido de fútbol,' "dice Bisceglia.

Olvídense de las horas, miren que se cumpla con el trabajo

Si las compañías quieren retener a los millennials, la creación de un proceso para la aprobación de dichas actividades no funcionará, añade Bisceglia. "Si los sofocan con burocracia, no se quedarán. Las compañías que quieren ganar deben adoptar una cultura de balance trabajo-vida”, afirma Bisceglia.

Muchos millennials que tienen múltiples pasatiempos, trabajan horas extra en la oficina o en la casa para hacer su trabajo. En la actualidad, el balance trabajo-vida no se trata de horas, se trata de productividad. Ellos pueden realizar múltiples tareas a la vez, combinan el juego y las redes sociales con el trabajo.

"Ellos son capaces de alternar entre hojas de cálculo y las redes sociales, y no lo ocultan", dice Bisceglia. Utilizan la tecnología tanto que sus jefes no podrían controlar el tiempo que dedican al trabajo, incluso si quisieran hacerlo. Pero cada vez más, están aceptando el flujo constante trabajo-vida en la oficina.

Es un gran cambio, aunque las redes sociales no existían en el pasado, "Hace 15 años, si el jefe entraba y te veía mirando la televisión en tu puesto de trabajo, tendrías problemas", dice Bisceglia. Ahora, si un jefe ve a un empleado enviando mensajes de texto o navegando en Facebook, no es la gran cosa.

El equilibrio es sinónimo de un lugar de trabajo agradable

Para los millennials, el balance también es sinónimo del tiempo que disfrutan con sus colegas en el trabajo, y a menudo interactuando con ellos después del horario laboral. En la última encuesta de Universum, cuando se les preguntó a los millennials qué era lo que más buscaban en un jefe, aquellos que habían enumerado el balance trabajo-vida como su mayor meta profesional, definieron un ambiente de trabajo agradable como el aspecto principal.

"Ellos no están trazando una línea entre el trabajo y lo que no es trabajo, como lo hacían las generaciones mayores. Ellos están integrando el trabajo con la vida. Es un lugar a donde vas a divertirte y a hacer amigos. Las líneas son muy delgadas", dice Bailey.

Bisceglia está de acuerdo. Él ofrece happy hours y viajes en tranvía para sus empleados en Chicago, y está planeando brindar transporte mediante Uber a un partido de béisbol.

Jennifer está de acuerdo en que tener amigos en el trabajo es parte importante del balance. Ella sale a almorzar con sus compañeros de trabajo todos los días. Durante la jornada de trabajo, ellos se envían mensajes unos a otros, y se reúnen en sus horas libres.

"Me ayuda a querer ir al trabajo cuando tengo amigos ahí", dice.

Para los reclutadores, descifrar el código de los millennials para el balance trabajo-vida no significa tratar de controlar los hábitos de la nueva generación, sino trabajar con ellos. "Es sencillo. Para conseguir a los mejores y más brillantes, hay que adaptarse ", dice Bisceglia