Se recomienda incluir tres comidas al día: desayuno, comida y cena, además de dos colaciones, y hacer ejercicio, son muy importantes para llevar una vida saludable. Pero de nada sirve que cuidemos estos hábitos si descuidamos el dormir las horas que necesitamos para recuperarnos intelectual y físicamente.

No dormir podría tener algunas consecuencias: como alteraciones en el comportamiento, la atención, memoria y el ánimo. La mayoría de las personas piensan que la regla es dormir ocho horas, pero la verdad es que la cantidad para hacerlo varía para cada persona , los especialistas señalan que entre siete y nueve horas diarias es lo adecuado, para adultos de cualquier edad (aunque claro, es algo variable en cada individuo).

Pero si eres de los que tienen alguna dificultad para conciliar el sueño o de los que sienten que no descansan suficiente, quizás estás pasando por alto alguno de estos puntos:

1. La oscuridad: eliminar las luces es esencial para regular el sistema hormonal, pues la glándula pineal es sensible a la luz y cuando detecta que estamos en un lugar obscuro segrega melatonina, la hormona del sueño. La intensidad de la luz artificial, del teléfono y de otros dispositivos confunden a este órgano y alteran el ciclo natural del sueño

2. La comida y bebida: se recomienda cenar, al menos, 90 minutos antes de ir a dormir. Algo que no provoque una digestión pesada, sobretodo carnes rojas, ya que de acuerdo a la doctora Brunilda Nazario, del American College of Physician, “las proteínas de este alimento son difíciles de digerir, especialmente durante la noche, por lo que si cenas algo con mucha carne poco antes de ir a la cama, conseguirás un sueño poco agradable". Igualmente se aconseja no acostarse con hambre.

3. La contaminación electromagnética: tener el smartphone cargándose en la cabecera de la habitación u otros aparatos que usen corriente eléctrica pueden producir alteraciones al tratar de conciliar el sueño, según advierte Luis de Lecea, especialista en neurobiología del sueño en la Universidad de Stanford.

4. Estar en movimiento: hacer ejercicio de forma regular es bueno, pero no antes de acostarse. El horario ideal según un estudio publicado en The Journal of Psychology afirma que existe un momento particular en el que es mejor estar activo y es por la mañana.

5. El colchón: tener uno de buena calidad y mantenerlo en óptimas condiciones es importante. Para asegurarnos que nuestra cama sea la adecuada, hay que ventilar el colchón con la ventana abierta antes de acomodar las sábanas, darle la vuelta al menos cuatro veces al año, colocarle una funda de algodón, no apoyar objetos pesados en él y limpiarlo con una aspiradora.

Ahora que conoces estos aspectos, lo mejor es que los pongas en práctica para tener una mejor calidad del sueño, así podrías despertarte feliz cada mañana y rendir más.