¿Te has preguntado qué es lo que produce el “¡Ahhhhh!” que disfrutas cuando bebes una Coca-Cola Original, Ciel Mineralizada, o Sprite? Bueno, déjanos decirte que, además de la temperatura, el punto clave para generar esa sensación refrescante son las imprescindibles burbujas que surgen gracias a la carbonatación de nuestros productos.

Un poco de historia

El agua carbonatada existe desde hace mucho tiempo. Cientos de años atrás, los científicos descubrieron que el dióxido de carbono era el responsable de las burbujas en el agua mineral natural, pero fue en 1767 cuando Joseph Priestly obtuvo el primer vaso de esta bebida creada por el hombre.

Las fuentes de soda se volvieron populares en las farmacias americanas a mediados del siglo XIX, ya que se pensaba que beber agua mineral (tanto natural como artificial) ayudaba a las personas a mejorar su salud.

Eventualmente, los farmacéuticos comenzaron a agregar saborizantes al agua mineral y es así nacieron las bebidas que ahora conocemos como refrescos. Fue entonces que las fuentes de soda se convirtieron en lugares donde la gente socializaba mientras disfrutaba de los sabores más populares del momento: cereza, lima y pistache.

Un refrescante secreto

Como te dijimos antes, la carbonatación juega un papel relevante en el disfrute de nuestras bebidas. Ésta se produce cuando el dióxido de carbono (CO2) se disuelve en el agua. Para que este proceso sea posible se requiere de una alta presión y temperaturas bajas.

Cuando una bebida carbonatada está en un recipiente sellado, tal como una lata o una botella, hay pocas burbujas debido a que el contenido está a una alta presión (así es como se mantiene el CO2 dentro del envase), pero al momento de abrirla la presión cambia rápidamente lo que permite que este gas escape del líquido en forma de burbujas. ¡Sí, esto es lo que causa la efervescencia!

Como seguramente ya lo habrás intuido, el CO2 también es el causante del sonido que se escucha cuando abres tu refresco y son las moléculas de dióxido de carbono que se precipitan para ayudar a calmar tu sed.

Las burbujas que tanto nos gustan

Como dato curioso, déjanos decirte que al aumentar el dióxido de carbono en una bebida se puede producir un incremento en la percepción de frescura. Esto quiere decir que entre más burbujas tenga, más refrescante se sentirá.

¡Ahhhhh!