Héctor Lavoe sentencia en una de sus canciones que “todo tiene su final", y las vacaciones no escapan al veredicto del salsero. El regreso a la rutina puede ser emocionante para algunas personas, pero para otras la transición puede convertirse en una sensación denominada: síndrome postvacacional.

Aunque no existe una definición científica para esta condición, el síndrome postvacacional se produce tras regresar bruscamente a la escuela o a la vida laboral luego de un período largo de descanso. Afecta en principalmente a quienes tienen una percepción negativa, obligada y sacrificada del trabajo.

Quienes padecen esta condición presentan malestares físicos como: fatiga, falta de apetito, sueño y molestias estomacales o musculares; además, pueden presentar síntomas psicológicos como falta de interés, irritación, nerviosismo, tristeza y dificultad para concentrarse.

Si tu estado anímico y corporal coincide con esta lista de síntomas, ¡no te asustes! Es completamente normal que te sientas de esa manera durante la primera semana de trabajo tras regresar de un descanso. Sin embargo, los expertos recomiendan que si estas señales continúan manifestándose por más de 15 días, debe considerarse recurrir a un especialista, pues pueden ser indicadores de que hay un problema más profundo.

Antes de que tu lado hipocondríaco te haga creer que tienes algo grave, debes saber que son pocos los casos de estrés postvacacional que requieren de atención profesional. Además, hay medidas que puedes tomar por tu cuenta para hacer que el cambio sea más amable con tu mente y con tu cuerpo.

  1. Tómatelo con calma: comienza por hacer las tareas que te generen menos tedio y aumenta la intensidad del trabajo de forma gradual, mientros ello ocurre, ¿por qué no disfrutas de un delicioso y aromático Café Santa Clara?

  2. Vuelve a conectarte: es posible que hayas dejado de ver a muchas personas durante tus vacaciones, aprovecha tus momentos libres para organizar planes agradables y compartir la Coca-Cola que mejor se adapte a tu estilo de vida y con la de tus amigos y familiares.

  3. Duerme lo suficiente: tu cuerpo y tu mente necesitan entre siete y ocho horas de sueño para recuperarse.

  4. Mantén horarios: asigna horas fijas para despertar, comer, trabajar y dormir.

  5. Deja el trabajo en la oficina: si no es urgente, siempre tendrás el día siguiente para retomar lo que no hayas podido acabar.


  1. Muévete: camina, corre, ve al gimnasio o haz algún tipo de actividad física con la que te sientas a gusto. El deporte hará que liberes endorfinas, lo que mejorará tu estado de ánimo y pondrá a raya tus niveles el estrés. Al final de cada sesión, ¿por qué no te hidratas con una bebida para deportistas como Powerade o Powerade Zero, si es que prefieres algo bajo o sin calorías?

  2. Delega, sé realista: cuando sientas que estás rebasado por la cantidad de trabajo, pide apoyo. Recuerda que no eres un super humano, no te exijas a ti mismo cosas que ningún mortal puede alcanzar.

  3. Disfruta de momentos refrescantes: el tiempo tiene la característica de ser elástico; es decir, cuando disfrutamos de un momento especial, los minutos parecen pasar más lentamente, ¿por qué no te sirves un té helado Fuze Tea en un momento de calor y haces valer cada segundo de relajación?

  4. Reorganiza tu casa: luego de pasar algunos días fuera, es buena idea que te tomes un tiempo para limpiar, reacostumbrarte a tus espacios, eliminar aquellas cosas que estorben y deshacer las maletas.

Además de estas recomendaciones, mantén presente que con el regreso a clases o al trabajo no se acaba el mundo. Conserva el espíritu explorador con el que iniciaste tus vacaciones y mantén esa dinámica aventurera investigando sobre lugares de tu ciudad que aún no has conocido, practica actividades que antes no habías considerado realizar y disfruta de alguna de las bebidas que en la Industria Mexicana de Coca-Cola te ofrecemos, elige aquella que más se adapte a tu estilo de vida y revitaliza tu reinicio de actividades después de un merecido descanso.