Cada apellido tiene una historia detrás, el origen de cada uno proviene de incontables fuentes: apodos, atributos físicos, ubicación geográfica, cargos heráldicos y casi cualquier objeto conocido por la humanidad. Sabemos que valoras la historia del nombre de tu familia, por eso te damos la oportunidad de que compartas con quienes más quieres una Coca-Cola que le rinda honor al mejor de todos: el tuyo.

Regresan las botellas de Coca-Cola impresas con más nombres y diminutivos, pero ahora con un elemento más: apellidos mexicanos. ¿Sabes por qué vale la pena celebrar tu legado? Porque la identidad de tu grupo familiar ha hecho un largo recorrido, ¡antes ni existían los apellidos! Al principio las personas se llamaban por nombres cortos: María, Pedro, Juan. Pero a medida que cada comunidad fue creciendo, tuvieron que acompañar los nombres con más información para evitar confusiones, así las personas comenzaron a llamarse María Ramírez, Pedro López o Juan Rodríguez.

Los apellidos han evolucionado tanto a través del tiempo, que quizás no notes su raíz. Pero si el tuyo termina en ez, lo más probable es que provenga de Navarra, León o Castilla, donde se hizo popular la costumbre de añadir al nombre del hijo el sufijo ez, haciendo que los Fernández sean los hijos de Fernando, los Rodríguez hijos de Rodrigo, los González son la descendencia de Gonzalo… y ya entiendes la idea.

Tu apellido no fue algo formal hasta la Edad Media, cuando se comenzó a practicar la documentación legal y notarial. Pero incluso en aquella época las personas decidían con qué apellido se querían identificar, de pronto les parecía más bonito el de la abuela materna y elegían presentarse con ese nombre en lugar de usar el de sus padres.

Como no existían reglas precisas que rigieran la manera en la que debían ser tratados los apellidos, cada quien los escribía de la forma que más les gustara y se generaron múltiples variantes de cada uno. Los nombres dejaron de mutar en el siglo XIX, cuando el Estado comenzó a hacer leyes para hacer que los apellidos fuesen fijos y hereditarios a través de los registros civiles.

Pero más allá de la historia formal de tu nombre, hay una historia que cuenta los logros, aventuras y vivencias de todos los que vinieron antes de ti y comparten tu apellido en esta línea del tiempo. Ellos son quienes hacen que el nombre de tu familia sea motivo de orgullo, y la mejor manera de hacer que compartan las anécdotas que acompañan a tu nombre es poner una botella de Coca-Cola con el apellido de todos en la mesa.

Por eso, haz de este momento especial algo único, buscando los empaques familiares que la edición 2016 de Comparte Coca-Cola Con tiene para ti y refuerza tu legado celebrando lo que nos hace ser quienes somos, esa segunda palabra en nuestra firma que hace que la gente nos reconozca, ese conjunto de letras que permite que identifiquemos a quienes más queremos, ese apellido que narra nuestro pasado, presente y futuro.