Junto con muchos mexicanos que piensan como nosotros, estamos cambiando el sentido de la expresión #ALaMexicana. Estamos buscando brindarle el sentido que en realidad merece: hacer las cosas con pasión, bien hechas, con ingenio.

Así como Alejandro Souza. Un emprendedor mexicano que está generando un impacto social positivo, a partir de rehabilitar un sector vulnerable, conectándolo con las personas a través de un punto muy simple, pero a la vez, sumamente innovador: la comida.

Alejandro Souza es fundador de Pixza. Algo que él en muchas ocasiones ha definido como ”una plataforma de empoderamiento social disfrazada de pizzería”. Y para lograr su objetivo, ha fusionado la exquisita comida mexicana con el platillo italiano más popular de todos, creando así una pizza de maíz azul con ingredientes 100% mexicanos.

La idea de este emprendimiento tiene dos objetivos: brindar a todos los comensales un platillo innovador y buscar la reinserción de jóvenes previamente en situación de calle a la vida productiva, mediante un empleo formal y toda una plataforma de empoderamiento social integral.

Pixza representa el valor del ingenio #ALaMexicana al 100%, ya que reinventa con originalidad un alimento y resuelve un problema social desde el fondo. La idea del establecimiento es tener un producto que llame mucho la atención para poder generar el impacto social adecuado. Mismo que se genera cuando después de cada 5 rebanadas vendidas, pues una sexta es destinada de manera inmediata y gratuita a jóvenes previamente desfavorecidos.

De hecho, en el restaurante se puede apreciar un contador digital que sirve para llevar la cuenta de las rebanadas entregadas. Además, las charolas para entregar las pizzas están al alcance de todo los clientes para hacerles llegar un mensaje de inspiración a quien las recibe.

Cuando alguien recibe una de estas comidas, entra en “la ruta del cambio”. Junto a la primer rebanada, la persona también recibe un brazalete con el que accede hasta 5 trozos en total. A cambio, esta persona debe comprometerse a hacer un voluntariado, el cual funciona como filtro de compromiso.

Al admitir su compromiso, se les da una segunda pulsera y pueden recibir cinco rebanadas más, con el compromiso de un segundo voluntariado. Esta fase es un programa de rehumanización y redignificación que busca cubrir cinco beneficios: un curso de habilidades de vida, un baño, un corte de cabello, un diagnóstico médico y una camiseta. Finalmente, quien se gradúa de este programa, recibe una oferta formal de empleo en la pizzería o en alguna organización amiga de Pixza.

Y como toda muestra de ingenio #ALaMexicana, existe una historia detrás. “La revolución mexicana de la pizza”, como ellos la llaman, nació un día cuando Alejandro Souza y su amigo Luis Yáñez, estudiaban sus maestrías en Nueva York. Ahí, tras un tremendo antojo de unos huaraches, pensaron en esta alocada idea, incluso sin saber si podría ser viable.

Ya de vuelta en tierra azteca, mucha gente cercana se fue sumando al proyecto hasta verlo realizado. Comenzando por Chayito, la nana de Alejandro, quien preparó la receta de la masa índigo y los platillos que la condimentan. No es casualidad que el producto estrella de la pizzería, condimentada con chapulines, limón, cilantro, guacamoles y salsa verde, lleve su nombre.

Pixza es probablemente el proyecto más sonado de Alejandro. Sin embargo, su trayectoria es una cuestión de constancia, ya que lleva más de diez años trabajando arduamente en distintos proyectos de empoderamiento social. Tal es el caso de Horno Social, un proyecto paralelo de impulso a emprendedores, nacido a partir de Pixza.

Horno Social es una plataforma de crowdfunding, que impulsa cualquier idea dedicada a mejorar la calidad de vida de los mexicanos. Así nuevos emprendedores presentan sus proyectos, se les crea una pizza de edición limitada donde la sexta rebanada fondea sus planes y al término de un mes, se les da una noche de celebración en el local.

Alejandro Souza y sus emprendimientos son una muestra más de que en México se puede ayudar a otros haciendo las cosas con ingenio y pasión. Quién pensaría que algo al parecer tan simple como una pizza, pudiera tener tal impacto en la sociedad.

Una historia más como hay muchas en México, cambiando la vida de las personas, unidas a un buen sabor de boca. Justo como una rica Pixza acompañada de un Sidral Mundet bien frío. Un ejemplo más de hacer las cosas en la manera que nos define desde hace 114 años: #ALaMexicana