Se dice que los años pasan y el tiempo pesa, por lo que es importante fomentar muchas de las actitudes que tiene el niño que llevamos dentro.. ¿Quién no recuerda su infancia? Casi podemos asegurar que, para muchos, fue la mejor etapa de su vida.

Pocas eran las preocupaciones, nos encantaba jugar, experimentar y ¡descubrir el mundo!


Vivir como si fuéramos niños no implica hacer las cosas sin pensar, sino que es importante tomar riesgos y esperar sorpresas. Eso es lo que hacen los pequeños y por ello disfrutan tanto. Aunque tengamos todo lo que nos propusimos y deseamos, sin ese espíritu infantil, la vida podría tener un sabor menos placentero.

Aprende de los niños

Cuando pasamos a la edad adulta, nuestra infancia se convierten en un bonito recuerdo lleno de experiencias; pues son esas pequeñas cosas que hicimos cuando éramos niños, las que nos determinan y nos llevan hacia la felicidad.

No pierdas la costumbre de ver la vida como cuando eras un niño aplicando los siguientes puntos:

* Sigue tu instinto: Los niños toman decisiones rápidas usando una lógica simple que, en pocas ocasiones, los lleva al arrepentimiento.

* Vive el momento: El pasado quedó atrás y el futuro es una nueva oportunidad que algún día llegará, así que es momento de disfrutar el presente, que es un regalo.

* Imagina y cree: Los niños no tienen límites, pues son capaces de imaginar muchas cosas y de creer que son posibles de alcanzar.

* Experimenta: No te quedes con las ganas de hacer aquellas cosas que siempre quisiste, tal vez encuentres experiencias gratas en el camino.

* Diviértete y elimina el estrés: Los niños buscan disfrutar cada momento, a su ritmo, no les importa el qué dirán y eso les permite divertirse. Un efecto de ello es que eliminan el estrés de una forma natural y sin esfuerzo.

* Exprésate: Es importante siempre decir lo que pensamos (obviamente, con respeto), pues ello nos faculta a ser coherentes con nuestras ideas y a mostrarnos tal como somos.

* ¡Sorpréndete! Una de las más emocionantes capacidades del hombre es la de sentir sorpresa por todas aquellas maravillas que se nos presentan cada día.

* Sé incluyente: Los niños no saben lo que es una clase social, raza, género, o religión, entre otras, para ellos todos somos iguales.

* Involúcrate: Los niños buscan participar activamente en todas las actividades que puedan, siempre y cuando les parezcan interesantes. ¡Haz lo mismo!

* Ríe: El buen humor y la risa beneficia nuestra salud y mejora nuestra calidad de vida.

* Permítete ser feliz: Los niños se sienten bien a cada momento, pues no limitan el disfrute de cada una de las experiencias que viven todos los días.

Detente, piensa y recuerda tu infancia; recupera esa parte que has dejado en el camino mientras te concentrabas en el difícil proceso de crecer. Los niños tiene mucho que enseñarnos, son maestros que dominan el arte de la felicidad.