En los años 70, los egiptólogos que constantemente visitaban la tumba de Ramsés II notaron que los restos momificados del faraón se estaban deteriorando rápidamente, así que tomaron la decisión de llevarlo a París para poder mejorar el entorno de preservación y hacerle algunos exámenes.

Y al parecer la primera muestra de que había una maldición para quien pensaba sacar a la momia del país era que necesitaba tramitar un pasaporte para el monarca. ðŸ¤” Así que se tuvo que gestionar un documento migratorio que lo identificara como Rey (fallecido) y se permitiera su traslado. 👑

Al llegar al aeropuerto de Le Bourget, en París, los restos de Ramsés II fueron recibidos con honores militares, uno de los protocolos para recibir a un soberano; aunque en este caso provenía del Valle de los Reyes.

Si el faraón viviera hoy en día, seguro disfrutaría de una versión moderna de alguna bebida típica de Egipto, como el té de hibisco -también conocido como agua de jamaica-. ¿Se lo imaginan tomando una botella de Ciel Exprim Jamaica Reposada? Al parecer, los egipcios y los mexicanos tenemos algo más en común y no solo las pirámides.

No cabe duda que aún queda mucho por saber de las momias y de la Industria Mexicana de Coca-Cola.