La historia del músico Antonio Sánchez, baterista de jazz y compositor, es una historia llena de pasión. La misma pasión que está haciendo que gente como él, ponga el nombre de México muy en alto. Pasión que en Sidral Mundet, compartimos con el mundo con nuestro inconfundible sabor #ALaMexicana.

Quizás la pasión no sea algo tangible, pero sin duda se puede sentir. Como la primera vez en que Antonio Sánchez vio y escuchó una batería a los cinco años. Probablemente su corazón comenzó a palpitar al ritmo de los platillos y los tambores, para nunca más dejarlo de hacer en esa manera.

Tal vez Antonio escuchó muchas veces que la pasión es algo que te mueve. Pero seguramente lo comprobó luego de que tomara sus primeras clases de batería y después, tras doce años de práctica constante, su esfuerzo lo llevara a ser admitido en la Escuela Superior de Música del Instituto Nacional de Bellas Artes.

La pasión te mueve y es capaz de llevarte muy lejos. El estilo musical de Antonio fue tomando cada vez más forma cuando le fue otorgada una beca para realizar una licenciatura en Ejecución de Jazz en el prestigioso Berklee College of Music de Boston, Estados Unidos.

En Boston, su pasión se nutrió. Antonio perfeccionó su técnica estudiando arreglo, improvisación, composición, entrenamiento auditivo, solfeo y armonía dentro de la rama musical del jazz.

La pasión no es algo que descanse, eso es cierto. Pues mientras que por las mañanas Antonio estudiaba, por las noches hizo un esfuerzo por mantenerse activo en la escena local. Por si fuera poco, también se convirtió en un solicitado músico de sesión.

Su anhelo por hacer las cosas bien, lo llevó un paso más adelante. Después de graduarse con honores de Berklee, obtuvo una beca para continuar sus estudios de maestría en Improvisación de Jazz en el Conservatorio de Nueva Inglaterra.

Como era de esperarse, su dedicación lo conectó con otras personas con su misma pasión. Antonio Sánchez, comenzó su carrera con el pie derecho tocando junto a renombrados músicos como Gary Burton, Danilo Pérez y Mick Goodrick. Lo mejor vendría después, cuando llegó a ocupar el puesto de baterista fijo en la agrupación del cubano Paquito D’Rivera.

Trabajar con esmero, imprimiendo su propio estilo, lo catapultó a formar parte de la legendaria banda de Pat Metheny. Pat es considerado uno de los mejores jazzistas de todos los tiempos y Antonio se convirtió en su baterista de cabecera. Algo que hasta ese momento, jamás imaginó.

Para cuando la fama mundial tocó la puerta de Antonio, él ya llevaba un gran camino recorrido haciendo las cosas a su manera. Como lo cuenta en numerosas entrevistas, Alejandro G. Iñárritu lo escogió para realizar la banda sonora de Birdman, la aclamada cinta ganadora del Oscar, gracias a su estilo de improvisación musical. Mismo que indudablemente, macha a la perfección con la historia.


La pasión y el ingenio van de la mano. Porque estamos seguros que mientras muchos imaginaban que ser músico no lo llevaría a ninguna parte, Antonio siguió su camino hasta convertirse en uno de los mejores.

Cuando descubres tu pasión, es algo que nunca más abandonas. Antonio Sánchez es una prueba viviente de esto. Al día de hoy, imparte clases magistrales de música, ha colaborado con infinidad de músicos, cuenta con su propia agrupación y es invitado a un sinnúmero de festivales musicales.

La pasión que Antonio imprime en su música, no es otra cosa que una muestra clara de las cosas hechas #ALaMexicana. La misma manera que tenemos en Sidral Mundet desde hace 114 años para hacer las cosas.