En México existen miles de historias que son un claro referente de las cosas bien hechas. Anécdotas y trayectorias de personas que están poniendo el nombre de México muy en alto haciendo las cosas #ALaMexicana, de la misma manera que desde hace 114 años lo hacemos en Sidral Mundet.

Si hablamos del término “lluvia sólida”, se podría pensar en un imposible. Sin embargo, tenemos que platicar un poco de la invención del ingeniero Sergio Jesús Rico Velasco, para descubrir lo valioso que puede resultar en beneficio a las personas.

Esta es la historia de un científico mexicano que con ingenio y perseverancia, encontró la forma de combatir la sequía en campos agrícolas. Sergio Jesús Rico Velasco, estudió Ingeniería Química en el Instituto Politécnico Nacional, con especialidad en Administración Industrial y maestría en Ingeniería Industrial.

En 2003, Rico Velasco funda una empresa dedicada a la tecnología, investigación y desarrollo de sistemas que permiten modificar la presentación del agua y su aplicación en jardinería y agricultura, entre otros.

Fue así como comienza una intensa investigación que lo llevaría a un sorprendente invento: la lluvia sólida. Un polímero biodegradable que encapsula el agua de lluvia, para que ésta pueda ser consumida por las raíces de las plantas.

Los “silos de agua”, su nombre técnico, vienen en una presentación muy simple. Originalmente es un polvo que se entierra al nivel de la raíz y antes de las semillas. Cuando la tierra capta el agua y llega hasta el tope, las cápsulas se activan y solidifican, evitando que el líquido se filtre al subsuelo sin ser aprovechado, o que simplemente se evapore.

De esta manera, las plantas van consumiendo el agua conforme la van necesitando. Cuando el agua se termina, la cápsula se seca y vuelve a convertirse en polvo, repitiendo este ciclo por ocho a 10 años, en lo que se biodegrada naturalmente. Por si fuera poco, esta sustancia no modifica las sales, nutrientes, ni el PH natural del vital líquido.

Esta técnica ha demostrado su eficacia desde 2005, cuando se aplicó intensamente a cultivos de maíz en el estado de Jalisco. A diferencia de otras técnicas de riego, la lluvia sólida mantuvo húmeda las raíces de las plantaciones por varios meses y tuvo una rehidratación natural con la lluvia.

El éxito de Rico Velasco está respaldado por su esmero y perseverancia, pues antes de darlo a conocer comercialmente, experimentó a lo largo de todo México. Terrenos tan distintos como Veracruz, Michoacán, Durango, Querétaro, Hidalgo, Sinaloa, Puebla e incluso la Ciudad de México, fueron puestos bajo observación para comprobar que funcionaba.

La aplicación de lluvia sólida, es capaz de reducir desde un 50 hasta un 90% el consumo del líquido en la agricultura, aumentando hasta casi 20 veces el rendimiento agrícola de cada cultivo. Otro de los beneficios con mayor relevancia de este producto es ayudar a disminuir la sobreexplotación de mantos acuíferos.

Las cápsulas pueden almacenar hasta 500 veces su peso original en agua, por lo que también permite almacenar líquido en recipientes como costales, tambos y botellas PET. Lo que en caso de sequías por ausencia de lluvia, permite una fácil transportación entre localidades alejadas.

Este invento ha ayudado a combatir la sequía en la India, Colombia, Guatemala, Honduras, Ecuador, Nicaragua, España, Portugal, Dubai, Haití y Estados Unidos. No es extraño entonces, que Sergio Jesús Rico Velasco haya sido galardonado en múltiples ocasiones.

El ingeniero actualmente forma parte de la Cruzada Nacional Contra el Hambre, donde coordina la Mesa de Productividad en el Campo Mexicano.

En Sidral Mundet, reconocemos el esfuerzo de muchos mexicanos que como Sergio Jesús Rico Velasco, ponen el nombre de México muy en alto, haciendo las cosas bien: #ALaMexicana.