“Las grandes mentes piensan igual”, reza un viejo proverbio inglés, y si a esto le sumamos que nacieron en México, juntas pueden desarrollar grandes obras #ALaMexicana. Así ocurrió cuando dos estudiantes de la carrera de ingeniería civil de la UAM, Joel Sosa Gutiérrez y Sergio Omar Galván Cáceres unieron su ingenio y talento para desarrollar un producto nacional que ya tiene reconocimiento y presencia mundial: el concreto translúcido.

Este material revolucionario único posee tres características que lo han situado en medio de la industria de la construcción: su translucidez, su resistencia y su ligereza. Tales propiedades parecían cosa de ficción cuando en 2004, la dupla de estudiantes, Joel Sosa, de octavo trimestre y Omar Galván, de noveno, decidieron que valía la pena enfocar todo su esfuerzo al desarrollo de ese nuevo material de propiedades sorprendentes al que denominaron “ilum”.

Tras varios meses de estudio y ensayos; de noches sin descanso pero plenas de entusiasmo, los ingenieros en ciernes tuvieron listo el fruto de su trabajo para presentarlo en un concurso. Tal perseverancia tuvo su recompensa cuando su proyecto Concrete Technologies obtuvo el tercer lugar en el Primer Premio Santander Serfín a la Innovación Empresarial 2004-2005, por el que recibieron un estímulo económico que invirtieron en certificaciones y patentes.

Gracias a la invención e incorporación del aditivo ilum, Joel y Sergio dotaron al nuevo cemento de esa singular característica que permite el paso de la luz natural hasta en un 70%, lo que reduce la necesidad de iluminación artificial y, por ende, disminuye el consumo de energía eléctrica, lo que le añade carácter de sustentable, tan valorado hoy en día. Como puede ser translúcido hasta en dos metros de grosor sin que haya evidente distorsión, admite la incorporación de imágenes, luminarias y objetos.

Además, el material posee una resistencia 15 veces superior a la del hormigón convencional y su peso es 30% más liviano, lo que da la posibilidad de construír edificios más altos, ligeros y sin acero. Por otro lado, ofrece una consistencia impermeable, por lo que puede ser colado bajo el agua y no se deteriora, eso representa un gran avance en la construcción de plataformas marinas, presas y escolleras.

Pero su ingenio e inventiva no pararon ahí, además del ilum, desarrollaron “critum”, un aditivo que genera concreto de alta resistencia y también prosiguen con la investigación del “electrum”, una variante de hormigón que permite la transmisión de distintas señales, como la de energía eléctrica, telefonía y datos. Sin duda, el mundo de la construcción ha dado un giro enorme gracias al empeño y esmero de estos dos mexicanos que hicieron gala de confianza en sí mismos para seguir adelante para concretar su sueño.  

La generación de este material ha abierto un mundo de posibilidades infinitas hacia nuevos caminos en la arquitectura e ingeniería. Además, permitió a sus creadores constituir su propia empresa: Concretos Translúcidos S.T.R.L. de C.V., que con 10 años se asienta sobre una sólida base: una tecnología con patentes internacionales que tuvo su origen en la inventiva y visión empresarial de dos jóvenes de hoy.

Como muchos otros, Joel Sosa y Omar Galván forman parte de esa nueva generación de mexicanos innovadores que traen en su ADN la pasión por su trabajo, por alcanzar metas que parecen imposibles sin miedo porque creen en sí mismos y porque tienen claros sus objetivos.

Ambos ingenieros-inventores-empresarios saben que son capaces de trascender y de crear su propia historia de éxito. Es en este punto donde su trayectoria va de la mano va de la mano con la de Sidral Mundet, porque ambas nos inspiran a ser los arquitectos de nuestro propio destino. Desde 1902, esta empresa mexicana sigue presente en miles de hogares del país gracias a su bebida de sabor original, único e irrepetible, reconocida generación tras generación y que ha trascendido de un siglo a otro, creando una tradición en el nuevo milenio, orgullosamente #ALaMexicana.