“¡Viva México!”. Ese es el grito que retumba y brota de las gargantas de todos los mexicanos cuando vemos ondear nuestra bandera y nos preparamos para celebrar un año más de independencia. Pero más allá de enorgullecernos de nuestra nacionalidad, de nuestro país y de su historia cada 15 de septiembre, tenemos motivos para sentirnos así de nuestros valores y durante los demás días del año.

Sí, podemos sentirnos orgullosos no solo de que hemos sabido preservar nuestra libertad durante más de 200 años gracias a nuestro espíritu valiente y atrevido, sino que ahora se ha consolidado una imagen positiva de los mexicanos: honesto, leal, responsable y comprometido.

A este perfil se suma el carácter alegre y divertido que nos identifica, y esa disposición siempre presente a festejar y compartir los logros de los compatriotas que han puesto en alto el nombre de México.  

Nos enorgullecemos de compartir la misma nacionalidad de esa nueva clase de líder, porque encarna los atributos que admiramos y apreciamos: perseverancia, ingenio y dedicación.

Ya sea un atleta que ha impuesto un récord, un artista que ha impactado al mundo por la singularidad de su arte, un investigador que ha desarrollado una nueva tecnología o un emprendedor que ha obtenido resultados extraordinarios. En suma: un hombre o mujer que ha alcanzado una meta que parecía inalcanzable y que gracias a ese mérito es merecedor de un lugar en el Olimpo de quienes se han vuelto inmortales gracias a su éxito.

Los mexicanos nos identificamos con esos líderes que han logrado superar los obstáculos y se han alzado con la victoria gracias a su esfuerzo constante. Admiramos esa pasión que demuestra en el cuidado a los detalles de su obra. Queremos ponernos de pie para reconocer su facultades creadoras, premiar sus méritos, aplaudir su forma de resolver los problemas y de hacer más con menos.

Ejemplos no nos faltan. Algunos son más conocidos que otros, pero todos son punta de lanza en sus respectivos campos y fuente de inspiración para los demás. Roberto Saint Martin es un emprendedor que tomó la idea de que la robótica es divertida y fundó una escuela de educación tecnológica que fomenta el interés por encontrar soluciones a problemas complejos, a fin de crear un mejor país.    

El ingeniero Sergio Jesús Rico desarrolló una alternativa para aprovechar al máximo el agua en épocas de sequía. Los ingenieros Joel Sosa Gutiérrez y Sergio Omar Galván Cáceres crearon un cemento revolucionario con mayor resistencia que el convencional y 30% más ligero. Graduada magna cum laude, Deborah Berebichez es la primera mujer que obtuvo un doctorado en física por la Universidad de Stanford.

Gracias a ellos, #ALaMexicana cobra un nuevo sentido, porque implica una nueva forma de ser y de hacer las cosas, pero sin perder la esencia de su origen. Somos un pueblo que lleva en su ADN el orgullo latente por ser únicos, o mejores o los primeros y cuando conocemos a alguien que lo ha logrado, nos sentimos inclinados a reconocer su trayectoria y a seguir sus pasos. Mundet ejemplifica esa pasión por ser auténtico, por trascender de un siglo a otro gracias a su sabor inconfundible y único, por ser una industria que piensa en grande y sin límites: #ALaMexicana.