Por: Patricia Retana

Sabores, olores, música, mucho color y la sensación en nuestra piel que nos deja la presencia de un ser amado quien nos visita desde “allá” donde ahora está. Así se percibe la celebración mexicana de Día de Muertos o Día de los Fieles Difuntos de acuerdo a las costumbres religiosas.

Viajar al origen nos lleva a presenciar un sinfín de rituales de los antiguos indígenas en Mesoamérica, donde Aztecas, Mayas, Purepechas, Nahuas y Totonacas de alguna u otra forma también celebran la vida de los ancestros, incluso era común la práctica de conservar cráneos como trofeos y mostrarlos durante los ceremonias como símbolo de la muerte y renacimiento.

Entonces, las festividades eran presididas por la diosa Mictecacíhuatl o "señora de la muerte", así, la antigua Catrina estaba presente durante todo un mes, justo el noveno del calendario solar azteca o nuestro agosto, en el evento dedicado a los niños y parientes fallecidos.

Cuando llegaron los españoles, aterrados por cierto con estas prácticas paganas ante la muerte, en el proceso de evangelizar a los locales hicieron que la tradición coincidiera con la fecha católica del Día de Todos los Santos y Todas las Almas.

Ya de regreso al presente, nuestra muy peculiar forma de recordar a nuestros antepasados es en medio de cementerios repletos de flor de cempoalxóchitl como guía del camino; pollo con mole, calaveritas de azúcar, bebidas y en fin, comida o gustos al modo del festejado, mariachi y toda la familia reunida que logran crear un ambiente feliz.

Mientras que en los hogares mexicanos, ahí donde aún conservan parte de la tradición mezcla prehispánica-católica, vemos aún las coloridas ofrendas adornadas con papel picado o aserrín multicolor; como escenario para las fotografías de aquellos que por dos días tienen permiso de venir a este mundo: agua, sal, fruta, bebidas varias, pan, calabaza en tacha y Coca Cola, ¿por qué no?  

Toda una conmemoración multicultural

Por la calle, disfrutamos a los pequeños ataviados desde catrines, calaveras, fantasmas y hasta de personajes como Freddy Krueger, Chucky y toda la gama Monster High, un ejército en busca de premios a la creatividad por su disfraz.

Ante este escenario de tres pistas, solo nos resta prepararnos para la importante celebración de nuestra cultura. Bien puede ser el 1 de noviembre con dedicatoria al alma de los niños y el 2 para la de los adultos, aunque existen versiones de que esta fecha fue establecida como una respuesta ante la celebración del Halloween o el Día de Brujas estadounidense del 31 de octubre; podemos arrancar desde aquí e incluso hay quienes semanas previas ya tienen en marcha los rituales.

Todo es válido para conservar la tradición de una fiesta cuyo motivo muchos consideran una tragedia; sucede que no comprenden que simplemente celebramos la vida de aquellos que compartieron su tiempo, experiencia y amor con nosotros.

Eso sí, cuidado con el fuego de las veladoras.

Patricia Retana

Yo, Patricia Retana soy una mezcla extraña entre los asombrados baby boomers y los divertidos e irreverentes millennials, estudié periodismo en la Carlos Septién García sin celulares ni PC’s, conozco la magia de un cuarto oscuro y el proceso de la imagen. Actualmente disfruto de la tecnología en un medio de comunicación propio: www.campusmexico.mx y del raro contacto que te ofrecen las redes sociales. En constante aprendizaje y el sueño de construir un mejor país para mis hijos.