Querétaro es siempre un referente del país, y es destino casi obligado para mexicanos y extranjeros no sólo por ser una hermosa ciudad colonial, en donde se llevó a cabo la 6ª edición de la Carrera Nocturna Powerade el sábado 5 de marzo, en punto de las 21:00 horas.

Este estado se distingue también por tratarse de un destino histórico, pues cuando se estaba gestando la Independencia de México, la noche del 15 de septiembre, autoridades españolas se enteraron de las juntas clandestinas que los criollos estaban llevando a cabo en este territorio, ellos fueron los insurgentes que querían que nuestra nación fuera libre.

Hay que pensar que mientras se camina (o en este caso se corre) por las calles de esta hermosa ciudad colonial, se pisa el suelo de la tercera ciudad más importante de la época del Virreinato y muy probablemente por esas mismas calles corrieron mexicanos que a pesar de las dificultades buscaban libertad.

Es por ello que resulta una buena idea celebrar esta Carrera Nocturna en el Municipio de Querétaro, lugar donde, por cierto, se ha registrado una creciente demanda de ciudadana para ejercer este deporte, por lo que este evento resultó una gran actividad sociodeportiva que logró reunir a prácticamente todos los estratos sociales.

Esta carrera se vivió como una fiesta igual de majestuosa que el escenario, pues comenzó en el centro de la ciudad, en el Jardín Zenea, en medio de un cielo despejado y un clima de apenas 17º, ¡perfecto para correr!



Por si esto fuera poco, este clásico escenario se fundió con el ambiente moderno que dieron los lasers, estrobos, la variedad de color y la música en medio de la gran atmósfera y entusiasmo de los 5,500 participantes que se dieron cita. Esto no fue casualidad, pues se buscó realizar la carrera en la mejor noche de marzo, así que todos estos ingredientes se juntaron y dieron como resultado una hermosa fiesta deportiva a la altura de una ciudad pilar para la historia de nuestro país.

¡Todos juntos a la meta!

Esta competencia se hizo con gran profesionalismo y calidad, pues hubieron medallas de participación, a cada deportista se le dio un número de corredor resistente al agua, a cada persona se le dio una playera de competencia hecha de microfibra y un chip para cronometraje electrónico, de modo que con la ayuda de la tecnología se garantizaron los resultados de la competencia.

Fue una carrera muy plural donde participaron también personas con discapacidad tanto en categoría varonil como juvenil que recorrieron entre 10 y 6 kilómetros. En total hubieron categorías juvenil (15-19 años), libre (de 20 a 39) y máster (de 40 años en adelante) tanto para 10 y para 6 km.



Algunos participantes como Huascar y Eugenia Altez afirmaron que esto fue una experiencia satisfactoria y única no sólo por el escenario que es el centro de Querétaro iluminado de noche para recorrerlo con otras personas, sino que opinaron que es algo importante que una marca como como Powerade lo lleve a cabo por la promoción de deporte y de la salud entre las personas.

En el caso de Carlos Mijangos, repitió la hazaña deportiva porque le gustó la organización el año pasado y la oportunidad de sentir el apoyo de la gente en las calles que de noche toman otro color. Karla Álvarez acompañó a Carlos por primera vez y aprovechó para dedicarle este esfuerzo a una amiga que enfrentará una serie de tratamientos de quimioterapia por un cáncer que padece, de modo que le dedicó su esfuerzo y su llegada a la meta de la carrera Powerade.