Hoy podrías encontrar a la profesora Aleida Azamar, del departamento de Producción Económica, de la Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Xochimilco (UAM-X), impartiendo clases en sus aulas y mañana, tal vez, ofreciendo ponencias en congresos internacionales. Su esfuerzo, muy #ALaMexicana, la ha convertido en una reconocida profesora investigadora que cada día se empeña en transmitir a sus sus alumnos los conocimientos que les permitan convertirse en agentes de cambio para construir un mejor futuro para México.

Este camino comenzó cuando cursó la licenciatura de Economía en la misma universidad para la que hoy labora. Ahí supo qué quería para su futuro y perseveró hasta alcanzar dicha meta: convertirse en profesora de esa institución académica y, a través de las clases, devolver a la comunidad aquello que con pasión ella había recibido de sus mentores.

Ha dado clases en la UAM por cerca de 10 años y cuando no se encuentra realizando investigaciones sobre asuntos relacionados con la Economía Ambiental y/o Ecológica, dedica parte de su tiempo fuera de los salones de clase preparando ingeniosamente algunas dinámicas y ejercicios para hacer que sus alumnos aprendan las teorías económicas de una forma lúdica. Aunque es su pasión, confiesa que impartir una asignatura es complicado, pues se necesita tener la capacidad de generar interés en los alumnos a través de diferentes técnicas pedagógicas y algunas cuestiones psicológicas.

“Esfuerzo es compromiso, tenacidad, responsabilidad y disciplina; pero también es buscar una meta y seguir un sueño. El esfuerzo es alcanzar los objetivos que requieren mucha dedicación, pero que también vas a disfrutar”, Aleida Azamar.

Pasión por el deporte, amor por la academia

Claro que no todo en su vida son teorías económicas elaboradas por Adam Smith, Karl Marx, o David Ricardo, Aleida es una apasionada del tenis de mesa. De hecho, cada vez que ve una mesa del también llamado ping pong toma una raqueta y juega unos cuantos partidos a 10 puntos con los presentes. ¿Por qué? Bueno, resulta que su padre, Juan, la impulsó a practicar este deporte y cada sábado la llevó a entrenar en Cuernavaca, donde vivió un tiempo.

Al principio parecía no estar entusiasmada con el tenis de mesa, pero luego de ver que era capaz de vencer a jugadores que llevaban practicándolo más tiempo que ella, se comenzó a emocionar. Los entrenamientos subieron de intensidad, los torneos comenzaron a ser parte de su vida y perder no era una opción. De hecho, nos confesó que hizo algunas rabietas luego de haber sido derrotada en un par de encuentros.

En su adolescencia, la ahora académica, fue campeona nacional de dicho deporte, lo que la llevó a representar a México en competencias internacionales, como la Universiada Mundial.

Nos confesó que las cuatro medallas de oro y dos de bronce que ganó en su momento ocupan un lugar muy especial en las paredes de su casa, pues representan una época en el que se esforzó verdaderamente por ser la mejor del país.

Claro que llegó un punto en que tuvo que decidir entre seguir su carrera como deportista o convertirse en la profesora-investigadora que es hoy. Así que al terminar su licenciatura, se lanzó a la aventura, cruzó el Océano Atlántico y consiguió un par de becas para estudiar su maestría en Estudios Latinoamericanos, en la Universidad Autónoma de Madrid y su doctorado en Economía Internacional y Desarrollo, en la Universidad Complutense de la misma ciudad.

Al concluir dichos estudios, volvió a México y logró hacer realidad aquella meta que se puso cuando estudiaba la licenciatura: dar clases en su alma mater.

Trabajando para formar agentes de cambio

La meta actual de la doctora Aleida Azamar convertir a sus alumnos en generadores de cambio. ¿Cómo? Preparando sus clases y exigiendo el máximo esfuerzo de sus educandos (a nivel licenciatura y maestría), pues sabe que cada uno de los jóvenes que toman sus asignaturas tiene un alto potencial y que siempre se puede dar ese extra que convierte cualquier tarea ordinaria en algo extraordinario.

Aleida es el claro ejemplo de que si uno se esfuerza en alcanzar una meta determinada: ya sea convirtiéndose en la mejor de todo un país jugando al tenis de mesa, o dedicando su vida a dar clases para crear conciencia en sus alumnos a fin de que sean pieza fundamental en la construcción de un futuro #ALaMexicana, se puede lograr.