Antes de los smartphones, las redes sociales y los videojuegos, nuestros hobbies eran más sencillos, aunque nada simples. Para muchos niños, los yoyos fueron una interminable fuente de entretenimiento capaz de ayudarlos a desarrollar su destreza al máximo.

A lo largo de la historia, el yoyo ha sido un juguete cautivador. Incluso se dice que en la Batalla de Waterloo, el famoso general Napoleón Bonaparte y su ejército fueron vistos relajándose jugando con ellos mientras se alistaban para combatir.

Estos divertidos objetos han sido fundamentales para refrescar los momentos de ocio de muchas generaciones en todo el mundo y, por eso, han estado muy ligados a Coca-Cola por décadas.

Una historia sorprendente

Se piensa que se crearon en China, pero en realidad la primera referencia histórica del yoyo es de origen griego y data del año 500 a.C. Claro que en esa época no eran como los de ahora: se fabricaban con madera, metal, o terracota y estaban decorados con seres mitológicos.

Incluso en algunas tribus Filipinas, se usaban con fines ceremoniales, como armas y hasta como instrumentos de caza, pues se elaboraban con piedras y se decoraban con púas.

Siglos más tarde pasaron de las manos de los griegos a las de las familias reales europeas, evolucionando y cambiando de nombre, dejando huella en Francia, Alemania y Gran Bretaña.

Los británicos lo llamaron the bandalore o el juguete del príncipe de Gales, mientras que en Francia era conocido como incroyable (increíble). El nombre yoyo, que es como nosotros lo conocemos, viene del tagalo (lengua nativa de Filipinas) y significa “volver".

Fue justamente gracias a Pedro Flores, un inmigrante filipino, que el yoyo hizo su entrada triunfal a Estados Unidos en los años 20.

Flores se convirtió en la primera persona en fabricarlos en territorio estadounidense con su compañía Yo-yo Manufacturing Company, ubicada en Santa Barbara, California. Él fue un gran impulsor de este juguete, pues además de producir 300 mil cada día, también promovía concursos que contribuyeron a hacerlo cada vez más popular entre chicos y grandes.

Posteriormente, en 1930, el empresario Donald Duncan compró la fábrica y con el lanzamiento de O-Boy”, el primer yoyo de Duncan, se dio inicio a una nueva era.

Coca-Cola y los yoyos

En 1947, Jack Russell, un jugador profesional de este juguete, formó Russell, una de las compañías de yoyos más emblemáticas y se asoció con Coca-Cola para llevarlo a todo el mundo.

Se fabricaron distintos modelos y versiones del Genuino Yoyo Russell Coca-Cola, incluso algunos dedicados a marcas como Fanta y Sprite.

Ahora, ¿cómo olvidar que en las décadas de los 80 y los 90 estos juguetes causaron furor en nuestro país? Se organizaron competencias como el campeonato Baila con tu Yoyo Coca-Cola Russell, convirtiéndose en uno de los objetos más deseados por toda una generación que aún los recuerda con cariño.

Fue así que los Yoyos Coca-Cola hicieron historia y actualmente siguen siendo un fenómeno, pues se trata de uno de los artículos de memorabilia más coleccionados en todo el mundo.

¿Tú todavía tienes el tuyo?