Los investigadores Heidi Appel y Rex Cocroft, de la Universidad de Missouri, demostraron que las plantas sienten las vibraciones de las mordidas y envían señales al tallo. En sus pruebas enfrentaron a unos inofensivos berros con unas hambrientas orugas -que no dejaban de salivar luego de verlos-.

¿Quién puede dejar de salivar cuando en la mesa hay unos berros con limoncito y sal? La verdad es que con este calor, la frescura de estas plantas nos alivianan bastante. ¿Los vegetarianos dejarán de consumirlos ahora que sepan que sienten? Habrá que comprar un cepillo de dientes para quitar el pedacito de hoja que siempre queda atrapado entre los dientes, o  tomar un buen trago de agua para que no arruinar un ligue después de comer.

En la Industria Mexicana de Coca-Cola nos sumamos al esfuerzo de que los berros y los limoneros beban suficiente agua, pues hemos regresado a la naturaleza más del 100% del agua que usamos en nuestros productos por tercer año consecutivo.

No cabe duda que aún queda mucho por saber de las plantas y la Industria Mexicana de Coca-Cola.