A simple vista la respuesta a esta pregunta podría podría parecer algo muy obvio: porque es fácil tomarlas con tu mano teniendo esa forma, ¿cierto? Pues la verdad es que hay más motivos por los que el refrescante sabor de nuestras bebidas está contenido en una lata circular. ¡Entérate!

Para acelerar la producción

El proceso de producción de la lata es más rápido. Verás: nuestras latas están hechas de una pieza de aluminio que se prensa en un molde que tiene forma cilíndrica, pues los ángulos y las esquinas son algo más complicados de elaborar.

Además, gracias a su forma, utilizamos menos de esta materia prima: para una lata de 0.33 ml, se requieren aproximadamente 310 cm2 de aluminio, en contraste con los 340 cm2 que se necesitarían para hacerla de forma rectangular, esto es un 10% más de material para la misma cantidad de bebida. ¡La idea es optimizar al máximo los recursos para cuidar con ello al medio ambiente!

Por otro lado, su forma redonda brinda ventajas en el proceso de impresión y barniz. Para que te des una idea, la impresión de un cilindro se hace en una sola acción al rodar un rollo de tinta. En comparació, para la forma rectangular se necesitarían cuatro pasos para este proceso: imprimir una cara, rotar 90 grados, imprimir otra cara, rotar nuevamente y así sucesivamente.

Para un óptimo manejo

El empaque circular también es fácil ser llenado: al ser redondos, evita choques entre los rieles y los componentes de las máquinas debido a que carece de los ángulos que presenta cualquier otra forma geométrica.

Además, los paquetes cilíndricos se acomodan de manera seguida fácilmente, ya que ruedan uno contra otro, lo que hace el proceso más rápido a lo largo de la línea de producción.

Así que ya lo sabes, una lata circular, además de que la puedes manipular más fácil, es una manera ecológica y sostenible de disfrutar tu bebida favorita.