El proceso creativo es muy curioso. Sobre todo cuando te topas autores como Lyam Frank Baum, autor de la colección de libros relacionados con el mágico mundo de Oz. Y es que no tuvo que recorrer el mundo ni estudiar otras culturas, la inspiración para acuñar el nombre perfecto para un reino que existe más allá del arcoíris estaba en las etiquetas de su gabinete.

Resulta que, después de recorrer todo el estudio con su mirada, Baum notó que había dos etiquetas que daban orden a los libreros y gabinetes. Ambas mostraban dos letras: las primeras eran A-N, mientras que las segundas señalaban O-Z. La unión de la opción inicial no le pareció atractiva; pero la otra no solo era fácil de recordar, sino que tenía personalidad y hasta sonaba poderosa (digna de todo un reino).

¿En que se habrá inspirado para bautizar a la Ciudad Esmeralda? Sabemos que no fue en la botella de Sprite porque ésta surgió hasta los años 60, pero si hubiera existido a principios del siglo XX, seguro le habría dado la idea al mismo tiempo que lo refrescaba. ¿Vería la icónica botella Contour de Coca-Cola? Seguro, ¡tiene más de 100 años! Además, la compañía que hace ambos productos fue contemporánea de L. F. Baum.

No cabe duda que aún queda mucho por saber del reino de Oz y la Industria Mexicana de Coca-Cola.