La Copa Confederaciones no fue siempre como la conocemos actualmente. Todo empezó en 1992, cuando Fahd bin Abdelaziz, monarca y primer ministro de Arabia Saudita, encontró en el deporte la forma de presentar su nación al mundo.

Por su parte, la FIFA vio en el torneo un potencial importante a nivel deportivo, económico y social, por lo que decidió avalarlo. Después de las ediciones de 1992 y 1995, elevó la categoría del certamen y aumentó el número de participantes a ocho, añadiendo al campeón del mundo y al ganador de Oceanía. Entonces cambió su nombre a Copa FIFA Confederaciones en 1997. En un principio se disputaba cada dos años y hasta 1997 Arabia Saudita fue la sede pero, de 1999 a 2003 se realizó en diferentes países. FIFA decidió que, a partir de 2005, se llevara a cabo cada cuatro años, un año antes del Mundial y teniendo la misma sede, para probar la capacidad organizativa del país anfitrión.

México, junto a Brasil, es el país que más veces ha participado, con siete. En general, el desempeño del equipo azteca en el certamen ha sido positivo. En tres ocasiones fue eliminado en primera ronda pero se coronó en 1999, cuando fue anfitrión, en 1995 obtuvo el tercer lugar y en 2005, de la mano de Ricardo Antonio La Volpe, pese a conseguir un anecdótico cuarto puesto, mostró quizá el mejor nivel que se recuerde de un equipo mexicano en una competencia internacional. Además, hay que recordar que Cuauhtémoc Blanco es, a la par de Ronaldinho, el máximo goleador histórico de la Copa con nueve anotaciones. Por otra parte, también destacan Pável Pardo con dieciséis partidos y Claudio Suárez con catorce, en el top 5 de jugadores con más encuentros disputados.

La Copa Confederaciones de Rusia 2017 representa para México medir el nivel real del equipo. Nadie puede dudar de la labor del estratega colombiano Juan Carlos Osorio, pero el trabajo debe de ir acompañado de los resultados. También es una buena posibilidad para borrar de forma definitiva el 7-0 sufrido contra Chile en la Copa América Centenario. El hecho de que el equipo sudamericano no esté al mismo nivel que hace un año debido a la inconsistencia física de algunas de sus piezas claves, que Alemania no lleve a su equipo titular, que el anfitrión está muy lejos de ser una potencia y que representantes de África, Asia y Oceanía, a priori, son rivales de menor jerarquía, abren la puerta para que el equipo mexicano pueda dar la sorpresa. El primer parámetro es el vigente campeón de Europa, Portugal, con una generación que mezcla talento, juventud y experiencia, encabezados por el cuatro veces campeón de Champions League, Cristiano Ronaldo. Por eso, si México quiere llegar con sólidos argumentos competitivos al Mundial, un gran primer paso sería afianzar el proyecto en la Confederaciones.

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Pepe del Bosque, periodista enfocado al futbol. Fundador y director editorial del portal El Nueve y Medio. Conductor de la productora Apuntes de Rabona.